Cómo ser una mujer pájaro

Existen muchos tipos de mujeres, hay mujeres agua, mujeres raíz, mujeres fuego y mujeres pájaro. Cada una vinimos al mundo por un motivo diferente. Me gusta decir que soy una mujer pájaro. Gracias a mis plumas, he conseguido pintar cuadros en momentos de angustia, cantarle a los días grises y escribir versos cuando todo a mi alrededor era auténtica prosa. Para mí lo más importante es pasar bajo los árboles y que estén verdes y que el sol brille y las hojas permanezcan en calma.

Mujer Taruk.

 

Estas semanas estoy tan ocupada en crear que apenas puedo mantener actualizado el blog ni comunicarme demasiado con vosotras por aquí. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, no siento desasosiego por no llegar a todo. En diciembre decidí zambullirme en el agua del mar de la abundancia y el foco y desde entonces tantas cosas han cambiado, que me parece increíble que sólo  haya pasado poco más de un mes. En ese agua dejé mi perfeccionismo, mis creencias limitantes sobre el dinero y mi mentalidad de escasez y, sinceramente, no tengo ninguna intención de volver a por ellas.

Ahora estoy convencida de que estoy haciendo exactamente lo que tengo que hacer: crear. Pero antes de llegar a este estado sereno y seguro tuvieron que pasar algunas cosas por aquí dentro para que me diera cuenta de que estaba acercándome peligrosamente a ese estado de adicción al trabajo y bloqueo en el que ya cayeron otras bloguers como, por ejemplo, Deb y que tan bien explica en su post “El año en que me di cuenta de que era workaholica”. 

Comencé entonces un proceso que me llevó a aprender mucho de mi misma. Me cansé de estar en todos lados y en ninguno en realidad y me di cuenta que realmente la responsabilidad de que las cosas no fueran como esperaba no era de la larga lista de tareas que se arremolinan a mi alrededor.  Comprendí que el único obstaculo hacia mis sueños era yo misma. Así que me decidí a desprenderme de ese apretado e incómodo vestido de la escasez que ni siquiera sabía que llevaba puesto, para desnudarme y colocarme uno que reflejara mucho más lo que en realidad soy. Me sentí holgada, enérgica y liberada.

En este mes muchas cosas han cambiado. Las ventas por fin han llegado, la creatividad ha vuelto y los proyectos con alma me rodean por todos lados. Realmente nunca había experimentado de un modo tan evidente y contundente como un cambio de mentalidad puede generar tantos cambios en tan poco tiempo. La realidad es que no ha sido tan poco tiempo pues este proceso comenzó en 2013 pero los resultados si han llegado de golpe porque habían estado todo este tiempo esperando que yo les permitiera entrar en acción. Así de misterioso y de maravilloso es el poder de los pensamientos abundantes y las acciones que generan. Estos supuestos “milagros” que nos sorprenden, en realidad, nos pillan siempre trabajando y se multiplican con la confianza en nosotras mismas pero ¡qué trabajo nos cuesta!

Mujeres del mundo: artesanas, ilustradoras, escritoras, cocineras, fotógrafas, coach, diseñadoras, amantes de la vida lenta y el minimalismo,… emprender en Internet y crear un nuevo estilo de vida es fantástico pero hay que hacer tres cosas: trabajar mucho, creértelo y no olvidarte de ti misma en el camino. En definitiva, hay que ponerse los zapatos de equilibrista, hay que ser consciente de que después de esos pasos previos tu destino será volar porque para eso has llegado hasta aquí. El proceso es el siguiente: te colocas la cuerda y miras al frente pero no tan lejos  como para perder la perspectiva de donde estás ni tan cerca como para quedarte corta. Tan corta que te conformes sólo con caminar sólo unos pasos porque dar más te bloquea, te estresa, te agobia, te llena de miedos, te hace caer.

Si compras unos zapatos de equilibrista y unas alas, no los uses a medias. Exprime el jugo de una compra tan jugosa pero no pretendas sentir sólo la emoción del vuelo, aprende a amar también esos primeros intentos fallidos y vuelve a levantarte porque serán ellos y las lecciones que contienen los que te llevarán a planear sin límites. Tampoco pretendas domesticar tus alas para que te lleven en la dirección que quieras en el momento que tu decidas. Una mujer pájaro es una mujer libre, imposible de domesticar.

Si quieres ser una de ellas deja de querer controlarlo todo a cada instante. Aprende a ver los paisajes en tu mente antes que en la realidad incluso cuando estos se ubiquen en lo alto de un desfiladero. Si crees que puedes llegar hasta allí lo harás pero si ni siquiera te atreves a imaginarlo, si te conformas con soñar por la noche que eres la más espléndida de las gaviotas y por la mañana, al despertar, no te crees merecedora de serlo, entonces, aún no vas a poder construir tu propio trabajo y estilo de vida. De momento, te tocará seguir aprendiendo de ti misma, lo que tampoco es un mal plan. Como les digo a mis alumnas de Cocina tu blog, tendrás que pasar un tiempo en tu refugio interior hasta que llegue tu momento.

Se que mi momento ha llegado y voy a aprovecharlo. Es tiempo de sembrar proyectos tan bonitos como el que me ha permitido sentarme en la cocina con Mia y unas cuantas invitadas más para compartir, al calor de una taza de café preparadas como las de antes,  actividades para cultivar el amor por la comida. Es tiempo de ponerme la música de fondo, apagar el ruido interior y dejar salir cuanto me he reservado estos años. Es tiempo de olvidar de una vez por todas esos miedos que todas llevamos, esos más difíciles de detectar porque piensas que ni siquiera están, esos que andan agazapados, bien escondidos, en algún rincón de nuestra alma.

Me maravilla la forma en que todo esto está saliendo en forma de cursos. Este mes he sido capaz de generar material para un curso de seis meses que ya ha arrancado y en el que vamos a compartir todo esto a gran escala y de una forma muy cercana y personal y he podido disfrutar preparando las clases y videos de “La Cocina lenta de Mia y Mamen”.

No puedo más que estar agradecida por todos aquellos que me escribís al correo tras leer mis cartas contándome que os han servido, por todas las compañeras bloguer entre las que cada día me siento más apoyada y querida, por mis pasajeras del club privado de la Gente sin prisa, por las artesanas y emprendedoras que me muestran esos productos tan llenos de ganas y de vida que constituyen el motor de sus alas. Las mujeres pájaros me rodean por todas partes, también los hombres que aman a esas mujeres, pero hoy quiero hacer una mención especial a Mia. Con ella todo es fácil y fluido y siento que nuestro proyecto nos va a dar muchas alegrías.

A veces temo ser pesada con esto de los agradecimientos pero, a riesgo de parecer pesada, voy a terminar esta carta agradeciendo también al chico da las zapatillas, a mi familia, a la suya, a mis amigos y a todo la gente que me quiere, fuera del mundo on line. Siempre hay motivos para agradecer y nunca sobra expresarlo. Me gustaría acabar la carta de hoy con las palabras relativas a esta idea del escritor Roy Galán que un texto que escribió esta semana y que puedes leer aquí completo decía lo siguiente:

No puedo elegir.

Pero si pudiera elegir un instante para morir.

Sería en un instante lleno de ternura.

Dando las gracias con la mano en el pecho.

O en un beso en medio de una playa llena de huellas.

Por eso no voy a parar de dar las gracias ni de besar.

Por si me muero.

Que cuando me piensen.

Sobrevenga la sensación.

De estar recibiendo un abrazo.

Pues eso. Que nunca os canséis de dar las gracias y de dar besos o amor de la forma en que os salga a los demás. Las maneras son infinitas. Eso sí que es una bonita manera de volar sin alas. Y recuerda: la mejor manera de ser una mujer pájaro es creer que puedes volar y demostrártelo a ti misma.

  • Ya que ahora publico de manera menos habitual que antes en el blog, si lo deseas puedes seguirme semanalmente en mis cartas de las miércoles uniéndote aquí.
  • Otras maneras de ser mujeres pájaro aquí y aquí.