Una dosis de realidad. La canción de Pau

Esta mañana, nada más levantarme, me he encontrado con la noticia de que el cantantePao Dones ha suspendido su gira debido a un cáncer de colon del que acaba de ser operado. Me ha emocionado escuchar de fondo en el vídeo que ha grabado para informar a sus seguidores, los acordes de esa canción que tanto escuchamos en nuestra adolescencia. La música me ha trasladado a los años de aquel disco, oído hasta la saciedad, que nos pasábamos unos a otros en las tardes de verano en el parque cuando nos reuníamos a comer pipas y charlar. Eran aquellos tiempos en que no sabíamos nada de la vida y, pese a eso, era más fácil disfrutar de cada momento sin más.

Aunque pensándolo bien también podría decir que entonces no éramos más que personitas a medias que buscábamos nuestro sitio y no sabíamos muy bien quienes éramos y, ahora, tenemos la personalidad, el potencial, la claridad de ideas y la fuerza para comernos de verdad el mundo. ¿Nos lo comemos o seguimos reservando la mejor porción para más adelante? Se que me contradigo pero es que todo depende, depende de cómo lo miremos…

Crecimos cantando esa canción y ni siquiera nos paramos a comprender su significado pero por entonces el amigo Pau ya nos cantaba verdades como puños. “Que aquí estamos de prestáo, que hoy el cielo está nublao, que uno nace y luego muera y este cuento se acabao” y, sobre todo, que “depende” que siempre depende , que si queremos podemos bebernos la vida a sorbitos aún cuando no siempre nos toque nuestra bebida preferida y si no queremos, no.

 

El problema es que buscamos peros a todo hasta que la vida nos hace una zancadilla. Entonces nos conformamos con poquísimo y de ese poco somos capaz de sacar “muchos muchos”.

Somos dramática y maravillosamente humanos. Somos infinitos y caducos. Estamos de paso y, a la vez, existimos para siempre. La vida es una montaña rusa pero los que subimos en ella estamos hechos de una materia mucho más fuerte que el hierro de la estructura que nos sujeta.

Estamos hechos de lo que verdaderamente somos aunque lo escondamos bajo capas de preocupaciones absurdas, quejas y huidas de la realidad. Y la realidad es que somos naturaleza, somos sus ciclos y como ella estamos destinados, inexorablemente, a nacer y a morir o, si queréis llamarlo de otro modo, a mudar de piel como esas mariposas del libro de Elizabeth Kluber.

No podemos decidir sobre el tema de la enfermedad o la muerte pero podemos decidir como Pau desdramatizar un poco sobre ella, no llenarnos de miedo. Porque lo verdaderamente importante no es morir sino vivir con sentido. Podemos desdramatizar la muerte, dejar de convertirla una y otra vez en tema tabú. Y podemos amar la vida, amarla de verdad.

Vivamos mientras aún nos acunen las hojas y el agua nos limpie la tristeza y el sol nos acaricie el rostro. Mientras todo eso siga sucediendo podemos aún decidir nuestros propios “dependes”, intentar dar sentido al misterio de existir.

Vivamos y dejemos atrás cualquier posibilidad de control. He dedicado mucho tiempo en mi blog ha hablar de vida sana, de cuidarnos y alimentarnos bien, hacer ejercicio, librarnos del estrés,… Todo esto nos hace vivir mejor, sentirnos mejor pero no nos exime de la cara b de ser humanos. Por eso, admitir que no tenemos control sobre ella, en cierta manera, nos libera. No siempre depende de nosotros, por tanto, hagamos lo que si está en nuestras manos: vivir y dejar de derrochar el tiempo en preocuparnos por cosas que quizás jamás sucederán.

Vivir queriendo controlarlo todo nos hace vivir en tensión porque es algo imposible. Vivir llenos de miedos nos hace desaprovechar el inmenso regalo de estar aquí. Vivir de un modo frívolo, sin ser conscientes de que esto no es para siempre, dejando paso a lo superfluo y olvidándonos de lo importante, nos convertirá a la larga en personas infelices.

¿Qué hacer entonces? Pues eso…

Vivir y cantar la canción de Pao, enamorarnos de sus dependes, gritar como Lucía B que la vida es una verbena aunque sea con cicatrices, transformar lo malo en lo bueno como la superheroína de El Crep de mi vida. Bailar, reírnos de nosotros mismos, reconciliarnos una y otra vez, atrevernos, salir de nuestra zona de confort y disfrutar de nuestras benditas rutinas.

Si te has quedado con ganas de leer más (en cuyo caso merecerías un buen premio por aguantar pacientemente hasta aquí) creo que te encantará este articulo de la periodista Ángeles Caso que quizás ya hayas visto en alguna ocasión.

Lo que quiero ahora.

¿Y tú que quieres? Cuéntamelo a mi o cuéntatelo a ti pero no dejes de parar para saber a donde vas. Es importante.

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Hasta pronto.