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Fotos: People Art y Mooi Magazine.

 

Hoy me he acordado de Ana. Me ha costado un rato recordar su apellido y volver a encontrarla en la red. Estoy segura que ella ni si quiera recuerda mi nombre pero, sin saberlo, es responsable indirecta de que este lugar exista. Ana  Muñoz fue hace muchos años mi profesora en el curso online de “escritura de blogs”. Fue en aquellos tiempos en que aún existía messenger, fotoblog y otros prehistóricos digitales. Por entonces era imposible imaginar que un blog se convertiría en mi oficina y que tantas personas se expresarían a través de ellos, llegando incluso a convertirlos en su medio de vida. 

Que te pregunten a que te dedicas y contestar, “soy bloguero” o cualquier otra nueva profesión poco corriente es ya una realidad en 2015, aunque aún falta un poco para que sea considerado una profesión convencional. Sin embargo, cada vez más, el mundo se da cuenta de que convertir tu pasión en tu trabajo tiene mucho sentido, sencillamente porque crea seres humanos más plenos que, a su vez, inspiran a otros con su ejemplo. He detectado un objetivo común entre todo la gente que encuentro en mi camino, desde que me instalará en esta casa virtual: vivir con más sentido. ¿Parece coherente no?

Si eliges este camino y cuentas con pocos recursos económicos como yo pero muchas ganas y perseverancia, debes saber que el trayecto no será rápido y que rentabilizar es algo que sólo llegará con el tiempo y el trabajo. Sin embargo, no podrás encontrar una mejor manera de crecer por dentro a medida que crece tu proyecto laboral. Cada día es un nuevo aprendizaje. Es la nueva revolución: la revolución de los soñadores realistas. Y es que no estamos en las nubes ni nuestra meta es la utopia pero creemos en la fuerza de los sueños que dependen de nuestras propias acciones.

Con Ana fui testigo de uno de esos sueños alcanzables. Me enseñó que comenzar un día a escribir ante una pantalla mediante un blog podía convertirse en un libro y, finalmente, en la consecución de un proyecto tan bonito como “En el Camino”. Ella me dio el impulso necesario para crear mi primer blog y empezar muy pronto a explorar este mundo. Y es que todos tenemos un pasado y el mío se llama “La habitación azul”. Allí di mi primer salto que, sin saberlo entonces, era el primer paso para reivindicar “hacer lo que amo”.  A eso me enseñó principalmente Sergio Fernández y, más tarde, Verónica, que confirmó mi hipótesis de que las mejores historias están en la vida real y no en el cine. Muchas personas de las que he seguido desde el principio, esconden detrás de sus blogs historias increíbles, sueños construidos con el entusiasmo pero también con la dosis de realidad que exige la necesaria perseverancia para conseguirlos.

Vero,  Legrancoach dejó su trabajo en 2008 para ir detrás de su libertad. Al día siguiente le diagnosticaron un cáncer que le obligó a parar y a seguir replanteándose muchas cosas. Verónica vivió ese proceso que te digo que iniciarás si das el paso. Detenerse, escuchar a su cuerpo y seguir su intuición. Su camino actual se encuentra en Australia, donde se ha mudado un año para cumplir un sueño que se le antojaría una verdadera locura en sus tiempos de trabajadora en una multinacional. Así que, si, los sueños se cumplen. A menudo, tiempo después de dejar de ponernos excusas, abrir nuestra mente y ponernos en marcha.

 

veroFoto: + perspectiva.

 

En ocasiones, no necesitarás mudarte a Australia para conseguir tu sueño no tampoco tener un blog propio. Quizás basta con coger un autobús a Madrid como hizo Mónica Soblechero. Desde que asistió a aquel taller de “Vivir sin jefe” en el que tuve el placer de conocerla y compartir cenas y noches de hotel, tuvieron que pasar un par de años de aprendizaje, tuvo que poner en marcha proyectos y abrir otros nuevos para terminar trabajando al lado de aquella persona que tanto le inspiró. ¡Quién se lo iba a decir aquel día en que alguien le pidió que imaginara su vida dentro de 3 años y cientos de dudas le asaltaban!

Mónica, como muchos otros asistentes al taller, aún no había encontrado aquella actividad que hacía que el tiempo pasara volando y que las rachas regulares merecieran la pena. Durante aquel fin de semana trató de encontrarlo respondiendo a las preguntas que le sugerían: ¿En qué emplearías tu tiempo si sólo te quedara un año de vida ?, ¿A qué te dedicarías si el dinero no fuera un problema?, ¿Qué te gustaba hacer cuando eras pequeña? A veces, escondemos tanto nuestra esencia, que tardamos meses o años en volver a encontrarla pero, antes o temprano, vuelve a aparecer.

Tres años después Mónica y yo seguimos siendo amigas, ninguna de las dos nos hemos hecho ricas pero nuestro bolsillo está lleno de experiencias, aprendizajes,  y momentos. Hemos desintegrado prejuicios y “no puedos” y  los objetivos se van enfocando. Dedicar cada día a aquello que más nos gusta hacer es ya una realidad. 

Como te decía, desde que me he instalado en esta casa virtual, me rodean las historias de hombres y  mujeres  valientes que se han reinventado. Si crees que es difícil encontrar tu espacio en este otro lado o que esto no es para ti, déjame mostrarte algunos ejemplos muy diversos:

Licenciadas en derecho que se proponen mejorar el planeta, pasajeros que organizan charlas llenas de valor de manera gratuita en hermoso conventos, alemanas empeñadas en reducir nuestro armario a 33 prendas, parejas que se dedican a viajar por el mundo e inspirarnos, amantes de la naturaleza que hacen de su amor a ella su profesión. Coach de felicidad, encargadas de rescatar nuestro lado más salvaje, profesoras de danza que reivindican estar guapas cuidando el bolsillo y el planeta, doctoras en biología que crean cursos de cosmética natural por internet, periodistas que sueñan con reservar un año cada década para viajar y contarlo en un libro y lo hacen realidad, trotamundos que hacen del arte de viajar solos su pasión.

Podría seguir así toda la noche y no sólo poniendo ejemplos de gente de otras ciudades. Podría hablarte de la periodista reconvertida en profesora de yoga, las amigas que ponen en marcha un espacio donde vender objetos artesanales y sostenibles de otras personas e impartir talleres que ayuden a los demás a crecer. Podría hablarte de libreros como este o este, que crean pequeños oasis de literatura a salvo de las prisas, de gente slow que pone color y diseño a la vida, de jóvenes emprendedores que adivinan el futuro y crean algo tan asombroso como la posibilidad de comprar sin dinero.

Podría hablarte, también, de mamás que nos inspiran abriéndonos las puertas de su casa, hermanas que además de cuidar el planeta llenan nuestra rutina de inspiración y recursos,

Podría hablarte incluso de personas que crean espacios hace unos años inimaginables restaurando un antiguo convento para reconvertirlo en un espacio de coworking y conocimiento colectivo, grupos motivados y entusiastas de los nuevos paradigmas como Pecha Kucha Badajoz.  Miro a mi alrededor y no paro de ver gente creando, proyectos que se cumplen e historias que esconden detrás una valiosa enseñanza.

Y para soñadores, los de Mooi Magazine cuya imagen ilustra este post, otro ejemplo que merece la pena conocer y que me ha inspirado en mi camino.

 

¿Aún sigues pensando que tu caso es distinto?,

¿Aún pones límites a tus inquietudes?,

¿Aún crees que no estás preparado? 

 

Te animo a unirte a la pequeña revolución de los soñadores realistas. Porque lo único que te separa de tu sueño es empezar ya a trabajar para conseguirlo.