Imágenes tomadas con el móvil: Universo Flow en Madrid, “antes de ser Universo Flow”.

 

 ¿Qué tal chicas? 

Cuando se publique este post casi estaré por tierras valencianas. No es que el síndrome postvacacional haya hecho que tenga que volver a tomarme vacaciones sino que estoy dedicando unos días a estar con la gente que quiero, algo que debería ser la regla número uno de cualquier emprendedor: por encima de cualquier cosa. La verdad es que estoy tan a gusto de viaje, visitando rincones parisinos o de desconexión rural como disfrutando de mi rutina cotidiana.

Me gusta mi ciudad y los pequeños momentos que componen mi día a día. Mis desayunos de ruta, mis visitas a la piscina climatizada para desconectar haciendome unos largos, mis paseos nocturnos con el chico de las zapatillas, sentarme a ver mi serie o programa preferido, un ratito de yoga, cocinar algo rico, una sesión de fotos y, por supuesto, lo que me ocupa la mayor parte del día: trabajar en algo que me gusta.

Pero no siempre fue así. De hecho, es así desde hace apenas unos meses. Hoy quiero hablaros de como cambia tu vida cuando comienzas a hacer lo que te gusta– aunque no tengas un duro, aún no demasiadas cosas claras y te falten horas al día para hacer todo-  y de como he llegado yo hasta aquí. Seguro que mi historia es muy parecida a otras muchas pero me apetece compartirla con vosotros. 

Emprender no es nada fácil. Es mi sueño desde que estaba en la carrera y ya entre clases de redacción y literatura pensaba que lo que a mi me gustaría era tener mi propio negocio. Eso era lo único que sabia pero, mirando atrás, me doy cuenta de que me quedaba muchísimo por aprender para encontrar mi verdadero camino. Y también echando la vista atrás es cuando una se da cuenta que emprender es un proceso interno, que no es posible si no te centras primero en crecer personalmente, que cuesta muchísimo encontrar aquello que amas y a lo que quieres dedicar todo tu tiempo.

Yo creo, no obstante, que si abres tu mente y no te rindes, tarde o temprano encuentras ese sendero con corazón por el que transitar, ese en el que dices: ¡Aquí está! ¡Aquí me siento a  gusto! ¡Este es mi camino!. Yo llevaba años pensando en emprender, diseñando proyectos en cuadernos de nota, leyendo historias inspiradoras, creando incluso completos planes de empresa, comprando dominios, haciendo algunos trabajos por mi cuenta. Sin embargo me faltaba algo importante que quiero contarte.

Hace un año, una chica a la que sólo conocía de hablar un par de veces por internet sobre temas emprendedoras, me regalo una entrada para asistir en Madrid a la primera edición del taller “Vivir sin jefe”. Fue de estas cosas mágicas que ocurren sin saber muy bien porqué. Me lo pensé, renuncié incluso a citas importantes para pode ir y, finalmente, cogí mi maleta, deje mis miedos en casa y me fui sola a Madrid. Allí encontré a Mónica Soblechero, la chica que me hizo el regalo y que actualmente es una buena amiga.

Los tres días que duró el taller fueron un subidón de adrelanina. Imagínate convivír con ¡99 personas! con ideas similares a las tuyas, que buscaban su camino de un modo distinto al convencional, que querían apostar por sueños, por otra sociedad, otro sistema de valores, otro estilo de vida. Imagínate que además van pasando delante tuya personas que ya lo han conseguido, que te dicen que si se puede hacer, que te demuestran que es posible todo aquello de lo que nadie te habló jamás en todos tus años de colegio, instituto y universidad. 

Una de estas personas fue  el coach  Josepe García y precisamente durante su intervención, lanzó la  pregunta que para mi lo cambiaría todo aunque en ese momento no lo supiera. Acerca de aquello a lo que teníamos pensado dedicarnos nos planteó la siguiente cuestión: ¿Tiene corazón este sendero?, acompañada de un ejercicio de visualización en el que tratabas de imaginarte cómo sería aquel día lejano dentro de cinco años en el que consiguieras caminar por ese sendero de la autenticidad. El ejercicio me gustó mucho, hubo gente que se emocionó realmente cuando dio rienda suelta a su imaginación y a sus sueños pero.. ahí se quedó para mi en ese momento.

Madrid y esta experiencia dejó en mi unas ganas enormes de seguir explorando y descubriendo, me hizo conocer a personas que se han convertido en importantes para mi y compañeros de ese camino en el que cada uno busca su sentido. Pese a la fuerza con la que vine termine asistiendo a un curso de emprendedores, creando mi plan de empresa para un negocio correcto, con demanda, en el que tenía cierta perspectiva de generar más clientes pero que no me llenaba en absoluto,… Cuando estaba a punto de dar el paso final vino a mi mente la pregunta de Josepe y, de repente, de un momento a otro capte toda su esencia, comprendí todo su significado,… Me di cuenta del verdadero y potente sentido del ejercicio y algo cambió dentro de mí. 

Ese cambio de rumbo, esa apuesta por lo autentico se llama Universo Flow y el resto de la historia está por escribir. Es quizás sólo un primer paso en el camino pero es mi camino y eso ya es muchísimo. Lo único que pretendo decirte es que si vas a emprender busques ese camino con corazón porque de lo contrario, no tiene ningún sentido. Cómo dice la canción, digan lo que digan los demás… Sólo tú decides hacia donde diriges tus pasos.

Comparto contigo un resumen de vídeo de aquella experiencia que me cambio. Aún me cuesta verlo sin emocionarme. A ti puede servirte otra cosa totalmente diferente pero sólo llegarás si crees en ti, abres tu mente y dices adiós a los prejuicios. Porque como dice la Gran coach, otra de mis maestras en esta aventura “hacer lo que amas no es una opción. Es un derecho”. 

¡Hasta pronto emprendedoras!