Reto #Rescatala. Un verano para recuperar a tu niña interior

 

armario

 

“El minimalismo es una manera de volver a hacer elecciones conscientes y vivir con intención, en lugar de permitir que otros dicten cómo gastar nuestro tiempo o dinero”.

 

Este verano te propongo que pesquemos – en el mar o en cualquier charca – a nuestra niña interior para sacarla a la superficie y transformar esta época del año en la excusa perfecta para sentirnos más libres y ligeras. Te invito a suscribirte al boletín para recibir cada miércoles en tu bandeja de entrada el reto con los recursos para rescatar a tu niña, de cada semana. 

Cada reto será también publicado en el blog pero si te suscribes aquí podrás acceder además a recursos extras sobre cada uno de ellos.

Después podemos ir a las redes con el hastag #rescatala a contarle al mundo de qué manera estás liberando a esa niña después de un largo invierno de trabajo y prisas, de vida puramente de adultas. 

Lo mejor de todo es que al rescatar a tu niña podrás hacer que otras u otros de tu entorno rescaten también a los suyos. Todos necesitamos un poco de diversión, de consciencia en el presente, un toque de inocencia y de sorpresa por la vida, tiempo para disfrutar de nuestros hobbies de infancia y para llenar un verano de aventuras que nos haga volver con las pilas cargadas a la vuelta al cole.

Ya sabes que soy una apasionada de las historias por lo que comienzo el reto de hoy con una de ellas.

 La historia que voy a contarte es de las dos y para las dos. En mi caso comenzó hace cuatro años un caluroso día de primavera delante de una puerta: la de mi armario.

Recuerdo haber leído algo sobre minimalismo en algún lado y sentir una conexión total con esas palabras, como si hubieran estado dormidas en mi interior durante años y explotaran de repente.

Sin embargo antes de llegar a este pasado reciente debemos trasladarnos varias décadas atrás en el tiempo. Vamos un poco lejos pero, no importa. Sólo para coger impulso y comprender, nos colamos en ese momento en que nacimos.

Acabamos de conocer nuestra casa por primera vez y allí en la habitación que se convertirá en nuestro mi primer viaje vital, encontramos nuestro armario.

Abrimos puertas y cajones con la imaginación y tratamos de adivinar cómo sería.

Yo lo imagino muy limpio, organizado con mucho mimo y lleno de prendas, posiblemente, en tonos pastel y rosa comprados por mis padres y regalados con muchísima ilusión por familiares y amigos.

 

En esta primera etapa de nuestra vida el armario era un reflejo del amor con que nos recibieron.

En los primeros años de nuestra vida, a medida que crecíamos, un ropero no era algo demasiado importante en nuestro mundo lleno de juegos y de cosas nuevas e interesantes por descubrir.

Era tan sólo un lugar que contenía ropa y que mamá llenaba y organizaba por completo.

Nosotras sólo debíamos ocuparnos de estar quietas mientras ella nos vestía y, una vez hecho, ¡vía libre para seguir viviendo!

Íbamos al colegio, a la piscina, a jugar a la calle, a la feria y todo ese tiempo nuestra relación con el armario y la ropa no era más que un puro trámite, algo que ocupaba un pequeñísimo porcentaje de nuestra energía y tiempo.

Si alguna vez pasábamos ante el cristal de un coche y nos reflejábamos en él nos colocábamos la coleta o el flequillo y seguíamos nuestro camino: sin juzgarnos. Así de simple…

 

Esta historia continúa algunos años después, en los que este mueble comienza a significar algo más para ti y para mi.

Se llena de bermudas con colores estrambóticos, de chándales con brillo, de vestidos con mangas bullonas, de vaqueros con corazones bordados en el bolsillo, de cazadoras, minis de pana y zapatillas noventeras de colores.

La ropa ya no es sólo una forma de cubrirse: es algo más. Nos miramos más en es espejo del baño encaramadas en un pequeño taburete y nos encanta peinar nuestra coleta al lado, hacernos mini trenzas y colorear, a veces, nuestros labios con pintalabios de mamá para sentirnos mayores.

Cuando me veo en las fotos de esa época contemplo una mini versión de mi misma relajada, plena, feliz y muy coqueta. ¡Sin complejos!

¿Recuerdas tú también así a esta anterior versión de ti misma?, ¿A qué época pertenece?

Sólo unos años después ha llegado la preadolescencia y empezamos a “odiar” esas mangas bullonas, esos encajes y volantes y esos vestidos y faldas plisadas que nos hacen sentir demasiado pequeñas.

El terremoto de la adolescencia ha llegado y ansiamos impacientes el momento en que nuestro armario sea de nuestra potestad y tengamos total y completo control sobre lo que allí entra.

rescatala

La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces, puedo cambiar. (Carl Rogers)

 

De la adolescencia a la treintena se abre una etapa de relaciones complicadas con nuestro armario.

Pasamos demasiado tiempo delante de él. Buscamos encontrar aquellas prendas perfectas que nos hagan sentir bien. Nos comparamos…

Especialmente en la adolescencia, prácticamente, somos nuestra ropa. Ahora si nos juzgamos y juzgamos a otras por lo que llevan.

Empezamos a escuchar frases como: la gordita de la clase, la bajita, la de las gafas,.. mira lo que lleva esa puesto, no le queda bien, no pega, etc.

Por supuesto, tampoco nos olvidamos de juzgarnos a nosotras mismas. Pasamos delante del cristal de un coche y al ver nuestro reflejo hacemos una mueca de disgusto. Podría estar mejor…

 

Crecemos y el tiempo se va haciendo cada vez menor. Tenemos prisa… y, sin embargo, seguimos pasando demasiado tiempo ante ese mueble tan inofensivo tiempo atrás.

Tenemos que estudiar, trabajar, atender obligaciones pero no podemos olvidarnos de lucir de un modo adecuado sin olvidarnos de depilarnos, ir de compras, mantener a punto ropa de no muy buena calidad comprada en franquicias que nos obliga a seguir visitando el centro comercial a menudo.

En este ir y venir de obligaciones y autoexigencias, en este armario ya no queda casi nada de aquel mimo y amor con los que nuestra madre y familiares prepararon nuestra ropa de niñas.

Ya no es tan fácil encontrar ropa de tan buena calidad y, además de ello, nos hemos olvidado de tomar ese amor con que nos recibieron y mantenerlo en el armario.

 

Nos exigimos por encima de nuestras posibilidades hasta que, un día, decimos basta y nos encontramos con nuestra versión más primitiva.

Esa niña que llega a casa por primera vez y en algún lugar de su interior sabe ya que todo está bien, que no tiene que esforzarse para ser nada, que no se compara con otros bebés, que no se preocupa, se ocupa.

Esa niña que mientras crece sabe lo que quiere, lo que le gusta y lo que le sienta bien con total seguridad aunque no escoja su propia ropa.

En cambio se siente libre: de prisas, de modas, de escondites… No necesita disimular porque ya es perfecta.

En este punto de la historia volvemos juntas a ese pasado reciente. Es primavera. Subo la persiana y todo el cuarto se llena de luz.

Abro decidida la puerta de ese armario caótico y desordenado lleno de ropa que, en su gran parte no uso.

 

Necesito que algo cambie… Necesito volver encontrar ese amor a mi misma en el cajón. Empiezo por sacarlo todo.

Hago tres montañas:

  1. La ropa que no está en buen estado y voy a donar o tirar.
  2. La ropa que me gusta mucho, me sienta bien y siento que va conmigo.
  3. La ropa que no me gusta demasiado ni me hace sentir bien o la siento reflejo de lo que soy y a la que voy a dar una segunda oportunidad durante unos meses.

El segundo montón es ridículamente pequeño.

 

Ahora que estás dentro de mi casa, de mi armario y de mi alma quisiera preguntarte algo:

¿Alguna vez te ha pasado esto?

  • Ponerte delante de un armario lleno de cosas y decir que no tienes nada que ponerte.
  • Probarte medio armario y cambiarte 20 veces y, aún así, no sentirte bien con nada.

Si ha sido así te invito a preguntarme como yo hice ese día ¿Por qué pasa esto? Las respuestas podrían ir por aquí:

  • Porque te falta autoestima.
    Porque no has dedicado el suficiente tiempo a escucharte y conocer tu estilo y la ropa que más refleja tu personalidad.
    Porque te has dejado llevar por modas, opiniones de otros.
    Porque has primado la ropa barata de mala calidad con tejidos que no te hacen sentir cómoda o que se rompen enseguida.

 

¿Cómo te ayuda el minimalismo y la filosofía slow a solucionar esto?

  1. Planteándote tener un armario con menos prendas, de mayor calidad y más sostenible.
  2. Proponiéndote diseñar, poco a poco, un armario de ropa acorde con tu personalidad que refleje tu belleza interna, que te haga sentir cómoda y guapa.
  3. Invitándote a tener un armario más organizado en el que hay menos cosas.

Estos tres puntos, te conducen a lo siguiente:

  • Menos tiempo ante el ropero.
  • Espacios más despejados.
  • Más tiempo y espacio para lo verdaderamente importante.
  • Te sientes mejor por dentro y por fuera y cuidas el planeta.
  • Tu relación contigo misma y tu modo de verte comienza a cambiar y, por tanto, también lo hace tu manera de relacionarte con el resto.

¿Ves hasta qué punto esta historia es importante en tu vida?, ¿Te das cuenta?

 

¿Está el minimalismo dentro de ti?

Seguro que has escuchado hablar mil veces de esto del minimalismo ¡Está todo por todos lados! Sin embargo esto no es lo importante.

Lo importante es que te preguntes si está también dentro.

Te propongo que antes de comenzar a experimentar el minimalismo y la vida simple te pares a tomar un café contigo misma y te hagas las siguientes preguntas:

  1. ¿Por qué quieres simplificar tu vida?
  2. ¿Qué te está molestando de tu estilo de vida actual?
  3. ¿Cuáles son tus objetivos, motivaciones y metas?

 

Para mi es importante transmitir a mis lectoras que todos y cada uno de los consejos y propuestas que ofrezco en el blog y en mis productos, están pensados para ser implementados, poco a poco, de manera progresivas a lo largo de meses y años.

Así ha sido en mi propio caso y sigue siendo.

No es que este pensado así es que está en nuestra propia naturaleza que las cosas sucedan a su ritmo y respetando los tiempos adecuados. Así que no tengas prisa. Este es un camino para ser disfrutado. No te obsesiones con la meta. Y ahora mi propuesta:

 

Te invito a llamar a tu niña interior para que rescatéis juntas todo ese amor que había dentro de tu armario cuando eras pequeña

¿Y cómo puedes hacer esto? Hay mil maneras distintas. Estas son mis propuestas para el reto #rescatala número 1.

 

1. La puerta se abre y la niña aparece.

La próxima vez que abras tu armario para vestirte visualiza a esa niña. Cierra los ojos si hace falta, párate un momento, mira una foto si es necesario.

Recuerdate en ese mejor momento de tu infancia en que te mostrabas segura y relajada ante la ropa. ¿Recuerdas que sentías cuando todo era mucho más simple, cuando no te juzgabas o exigías parecer nada ni parecerte a nadie?

Ahora elige la ropa que esa niña que fuiste se pondría hoy. Juega a adivinar que le gustaría a ella de todo el armario y vístete para situarte ante el espejo. 

Una vez allí pregúntate que sientes, cómo te ves. ¿Necesitas mirarte con más amor? En ese caso te propongo el primero de los recursos: este vídeo. Cinco minutos ante el espejo que te cambiarán por dentro. Míralo ahora…

¿Qué has sentido al verlo?, ¿Tú también te has puesto capas? Está todo dentro pero no lo puedes sacar porque no es fácil como dice la chica de la escena que acabas de ver pero no imposible.

Este reto es una oportunidad para hacerlo.

 

2. Antes todo era simple. ¿Por qué no puede serlo ahora?

 Porque hemos puesto infinidad de capas de juicio entre nuestro aspecto y nuestra verdadera naturaleza: la de la niña. Lo complicamos en el momento en que dejamos de mirarnos con sus ojos.

Quizás necesites cortar ese discurso mental desmotivador con la acción. La acción aleja el miedo y nos empuja hacia nuestros sueños.

En esta segunda propuesta te invito a abrir de nuevo tu armario y escoger ese conjunto de prensas que te hagan sentir más tú misma, más cómoda, más guapa (por dentro y por fuera).  

¿Te cuento en que consiste mi armario capsula veraniego? Cuatro pantalones estampados y fresquitos, dos faldas pantalón cortos, 10 blusas / camisetas, cuatro vestidos, una chaqueta y una rebeca, tres pares de zapatos, tres camisones, dos bikinis y dos monos.

¿Sabes una cosa? De las prendas que te he citado más de un 80% son nuevas adquiridas justo ayer porque he aumentado una talla y porque a mi armario le hacía falta un buen lavado de cara.

Si vas a pasarte varios meses vistiendolas a diario no es una buena idea usar prendas con las que no te sientas cómoda. Tienes que emplear una tarde o varios días: un poquito de tiempo en deshacerse de lo que ya deba salir de tu armario y dejarlo listo para la nueva temporada.

Si hace falta piensa incluso con que vas a conjuntar cada parte y crea equipos posibles. El objetivo: que las horas ante el armario se reduzcan para emplear tu energía en otra cosa. ¿Recuerdas? Así comenzaba la historia de tu armario que te he contado al principio.

Si en estos momentos no tienes tiempo o energía para realizar todo el proceso paso a paso con el tiempo y la consciencia que requiere puedas optar por una revisión previa para, al menos, entrar en contacto con esta idea en verano.

Simplemente, escoge un máximo de 33 prendas y ya pensarás que hacer con el resto de ropa. Gáardala en una caja o cajón hasta que encuentres un momento mejor.

Si por el contrario ya has comenzado a practicar el minimalismo y te atreves con ello, sigue explorando posibilidades y no te olvides de venir a contarnos.

El segundo recurso que te dejo es el post en el que cuento como comencé por primera vez a participar en el Proyecto 333. Ha llovido mucho desde entonces. ¡El post es de 2013!

Espero que te sirva para hacerte una idea de mi mentalidad entonces y espero también que, si te apetece, te unas al boletín para que sigamos hablando de minimalismo y pueda contarte a lo largo de todo el curso mis cambios al respecto. Es posible implementar todo esto, con tiempo. Es todo lo que necesitas. Si te saltas pasos no funcionará. Si te obsesionas tampoco.

 

3. Despertando a otras niñas interiores. ¿Estáis ahí?

La tercera de mis propuestas es que hagamos de este viaje junto a nuestras niñas una aventura de verano colectiva. Serán nuestras particulares “Vacaciones Santillana” divertidas. 

Puede que no todo sea divertido, a veces, será simplemente revelador, esclarecedor, nos hará ser conscientes de cosas que arreglar pero siempre podemos recibirlo como algo nuevo, un aprendizaje para crecer. Compartirlo con otras lo hará más significativo.

Estas tareas de verano consistirán, con este y los retos que vendrán, en despertar a las niñas interiores de otras mujeres, las que tú quieras: del mundo off line y on line.

No adelantemos acontecimientos. A medida que las rescatemos. ¡Ya veremos que pasa! Estoy segura que vamos a sorprendernos. Ojalá tanto como esta adorable niña ante este tren. 

A lo mejor son mis pasajeras sin prisa las que van a bordo.

Recuerda que a partir del reto dos los recursos extra sólo estarán disponibles para suscriptores pero podrás ir allí a verlos. Es mi manera de premiar a los pasajeros que dedican un poquito de su tiempo a viajar conmigo en la estación.

¿Subimos?

Para terminar te dejo esta carta a tu niña interior que tuve la suerte de compartir hace un par de semanas con los oyentes de Canal Extremadura Radio en el programa “Los Sábados al sol”.

Cuando una periodista no se aleja de esa niña surge la “radio lenta” con propuestas tan hermosas como las que nos hace Chus García en la radio cada fin de semana.

 

¿Te animas a unirte al reto #rescatala? ¿Comenzamos ya?

Para recibir los recursos extras rellena este formulario y serás dado de alta en mi lista de correo. Si ya eres suscriptor no hace falta que hagas nada para recibir el material semanal. ¡Ya estás dentro!

Para comenzar a crear post con los resultados de este experimento – siéntete libre de hacerlo del modo en que prefieras – crea los post que quieras y difunde con el hastag #rescatala en cualquier red social.

Si te apetece comentar la “jugada”, nunca mejor dicho entra en el grupo de facebook para hacerlo aún más visible. Contaré con la participación de otras bloggers que sacaran a su niña a pasear para divertirnos juntas.

No lo olvides: este es un reto para liberarte, dejar de juzgarte y reencontrarte con la ligereza y seguridad de aquella niña que fuiste. Es un placer que estés aquí.

niña interior

La magia del orden. Aplicando en casa, paso a paso, las enseñanzas de Marie Kondo.

Fotos: postales hogareñas en la mirada slow de Albahaca Fresca.

 

Hace unos meses publiqué mi primer vídeo en el canal de you tube. Me ha pasado algo bastante curioso y es que pese a que tan sólo hay cuatro vídeos subidos, uno de ellos sin apenas promoción ha sido muy visitado.  

El segundo vídeo más visto ha sido reproducido 1.119 veces así que mi sorpresa fue mayúscula cuando hace unas semanas Lucía Terol de Sencillez plena me comunicaba que el vídeo sobre la forma en que aplique en mi propia casa las enseñanzas del método propuesto por Marie Kondo, en el libro La Magia del orden superaba ya las 67.000 visitas.

Observando este dato en un canal como el mío que acaba de arrancar y al que apenas he subido material es fácil darse cuenta de lo atractivo que resulta el tema. Nada fuera de lo normal si tenemos en cuenta que uno de los grandes ladrones de tiempo de nuestra época es la acumulación de objetos.

Parece algo que se va produciendo de manera progresiva e inconsciente pero llega un momento en que estos objetos no sólo te ganan terreno a nivel material sino también emocional restándote incluso energía. Por eso todos en algún momento necesitamos hacer esta limpieza.

Está más que demostrado que despejar el espacio físico despeja también el mental pero es que además Marie Kondo pone especial hincapié en el factor espiritual o emocional haciendo dos grandes divisiones: los objetos que te proporcionan alegría y los que no.

 

¿Puede parecer algo demasiado simple o “new age”? No lo se. He leído algunas opiniones de este tipo pero como siempre me quedo con el resultado de mi experiencia propia. 

El resultado es que cinco meses después mi casa sigue bajo control. Evidentemente no tan perfecta como la dejé en el vídeo pues al fin y al cabo una casa es un espacio vital que fluye con nosotros y se mueve a nuestro ritmo. No podemos pretender mantenerla como una casa de revista y es cierto que cada pocos meses hay que hacer un nuevo repaso a fondo pero la base ya está perfectamente clara en tu cabeza y el esfuerzo, una vez implantado el método por primera vez, es pequeño.

En vista de la acogida de este vídeo en el que no te dejo ni un sólo rincón de cada por mostrarte y te presento, paso a paso, cómo ponerlo en marcha (trucos propios incluídos) he decidido transcribirlo al completo y transformarlo en post para que pueda seguir ayudando a todas las que queráis poner como yo fin, de una vez por todas, a años de desorganización. 

Como ya han pasado cinco meses añado además la manera en que el proyecto he evolucionado y los cambios que ha habido desde entonces. 

Si te animas a ponerlo en marcha, por favor, ¡cuentame!

Si tienes dudas o quieres compartir conmigo tu experiencia escribeme a universoflowblog@gmail.com o únete al grupo de facebook.


 

 

1. Las categorías.

He pasado toda una semana organizando mi casa siguiendo las instrucciones de este método. Marie Kondo propone recuperar todas las pertenencias que hay en tu casa y finalmente quedarte solamente con aquellas que te inspiran alegría. Nos propone hacerlo organizando todos los objetos de casa en cinco categorías:

1. Ropa.

2. Libros.

3. Documentos.

4. Variado o Miscelánea.

5. Objetos personales de valor sentimental.

¿Por qué hace esta clasificación? Marie Kondo sostiene que esta clasificación va de menor a mayor dificultad, de tal manera que nos va a resultar más fácil deshacernos de una camisa que de una carta o una foto.

 

2. La parte emocional ¿Objetos o emociones?

Marie Kondo propone que cada objeto que vayas a decidir quedarte o eliminar  pase antes por tus manos. Plantéa hacer un pequeño ejercicio de reflexión con cada uno de ellos. Cada objeto te va a llevar a una persona, a un lugar o a un recuerdo y a partir de ese momento si realmente ese objeto, esa prenda de ropa o esa carta ya ha cumplido su función te quedarás con esa emoción pero dejarás ir su parte física sin ningún tipo de culpabilidad.

 

3. Un lugar para cada tipo de objetos. Ordenador con efectividad.

El método KonMarie te propone hacer todo este proceso seguido.

Ella plantea: “ordena bien una vez y tendrás tu casa organizada para toda la vida”. No esperes grandes secretos para este método. Lo que más me gusta de él es su sencillez. Lo que ella nos propone es, simplemente, diseñar un lugar para cada grupo de objetos. Parece algo sencillo ¿verdad?

Pero piensa en cómo están los objetos divididos en tu casa. En mi caso tenía, por ejemplo, las libretas en distintas ubicaciones: el estudio, mi cuarto, el salón. Había tijeras en uno y otro sitio. En la cocina no todos los objetos seguían este criterio de clasificación por tipo de objetos. Así podría seguir con un montón de ejemplos.

Tal y como podéis ver en el vídeo he seguido el método a rajatabla y he conseguido ubicar cada grupo de objetos en un lugar de casa. Al cabo de una semana no hay ni un solo objeto que vea fuera de lugar que no sepa exactamente dónde ponerlo.

Esto de que cada objeto tenga su sitio da bastante tranquilidad porque la mente no tiene que pararse a procesar donde va a ir colocado. Si lo haces y lo mantienes te va a segurar tener tu casa como siempre has querido tenerla.

 

A. La ropa.

En cuanto a la ropa ya había reducido bastante siguiendo el método de Valentina. El proyecto 333 del que ya os he hablado en el blog que propone tener 33 prendas en tu armario para los próximos 3 meses. Aun así a pesar de haber participado en el proyecto, hacerlo cada estación y no tener demasiado ropa en el armario aún notaba que tenía cosas que no iban demasiado con mi estilo o que no me hacía sentir bien del todo.

En el caso de esas prendas he aplicado el método KonMarie y he dejado solamente la ropa que veis en el minuto cinco del vídeo. He utilizado dos cajones para colocar tanto pantalones, como camisetas, como rebecas. En ningún momento se arruga.

El resto del armario lo he dejado para la ropa de mi chico. Únicamente he ocupado una pequeña parte del armario para la ropa que no se puede doblar según este método que os cuento como por ejemplo cazadoras o chaquetas.

Los zapatos de momento los ubico en una pequeña cesta detrás de la puerta. Esto fue en verano y en otoño – invierno uso más zapatos así los pares extras que no me cogían aquí los coloqué bajo la cama.

 

B. Los libros.

Anteriormente ya había realizado el proceso de deshacerme de los que no eran importantes. Prácticamente me quedo con los libros que son útiles para mi profesión o desarrollo personal, con los de cocina y otro tipo de libros que son especiales para mi. No suelo quedarme con novelas que ya he leído.

 

C.  Miscelánea.

C.1 Salón.

En el salón, a través de las imágenes, podéis ver igualmente como he aplicado este mismo método.

  • Hay un cajón lleno de objetos de papelería.
  • Hay otro cajón para objetos tipo herramientas, bombillas.
  • En otro cajón he guardado todos los objetos del botiquín.
  • En otro cajón he guardado velas, cremas de masaje y algún otro objeto.

Las mantas de sofá que antes no guardada las he destinado dentro de uno de los armarios del salón. Esta opción terminé por cambiarla y ahora las doblo y las coloco en una silla en el salón porque en invierno las usamos mucho y no tenía mucho sentido mantenerlas tan guardadas en este tiempo. Cuando llegue el calor las volveré a ubicar allí.

He tratado de despejar de la vista los máximos objetos posibles. En el vídeo podéis ver con más detalle el interior de cada armario y otros objetos, como las llaves ubicadas todas junto a la puerta en un portallaves híper sencillo que nos salvó la vida. Nada más entrar las colocas y nunca se pierden.

 

C.2 La cocina.

En la cocina he ubicado en un cajón muy amplio la comida dulce y en otro la salada. Una modificación que he hecho con respecto al vídeo ha sido dedicar una puerta extra de la cocina a los alimentos porque el cajón se me quedaba pequeño y hacía que a veces no estuviera lo suficientemente organizado y visible.

Algo que me ha resultado de mucha utilidad es poner todos los alimentos posibles dentro de tarros o cajas: cola cao, cafe, leche de almendras en polvo, semillas, frutos secos, harinas, etc.

Todos los objetos que he podido sacar de la bolsa para incorporarlos a un tarro en el cual he pegado una pequeña pegatina con el nombre del producto y la fecha de caducidad.

Ahora todo está mucho más organizado y al abrir el cajón puedo ver de un solo vistazo que es cada cosa. De este modo se evita completamente que, por ejemplo, cada vez que abres una bolsa con harina, semilla o azúcar se caiga algo. Es infinitamente más cómodo.

Otro truco ha sido colocar las hoyas, cazos y sartenes en dos cajones diferentes. Antes lo tenía todos en un solo cajón de los grandes y se mezclaban y desordenadas con más facilidad.

Algo que me ha sido de mucha utilidad ha sido destinar una caja dividida en compartimientos a la que no daba demasiado uso y en la que sólo tenía algunos pañuelos y cinturones, para colocar los tapers. Son unos de los objetos que más dolores de cabeza me han dado en la cocina. Tampoco conseguía mantenerlos ordenados. Es mucho mejor comprar tapers que sean todos iguales de manera que podremos colocar uno dentro de otro con todas la tapaderas encima y después colocarnos en cada compartimento de la caja que he metido dentro de un cajón.

He cogido todos los objetos pequeños de la cocina que no solía usar a menudo como el sacacorchos o las herramientas para cortar queso los he metido todos en una caja y los he colocado en un sitio accesible pero no se mezclan con los objetos y utensilios que utilizo de manera diaria.

Por otro lado he colocado todos los paños de cocina doblados tal y como plantea Marie Kondo hacerlo con la ropa en los cajones.

 

C.3 El estudio y el baño.

  • Me he deshecho de muchos cd,s y dvd,s.
  • He despejado la zona del escritorio.
  • He dejado la zona para el descanso o relax despejada. Me costaba mantenerla así. Siempre había aquí encima ropa doblada o alguna otra cosa.
  • El cajón principal del escritorio lo he usado únicamente para documentos importantes y ratón.
  • Los libros de mayor consulta y documentos a mano. He usado cajas para objetos que no quiero que se vean como cables, objetos de otras temporadas, etc.
  • He dejado el baño despejado manteniendo sólo los productos imprescindibles.
  • He usado una cajonera para guardar objetos pequeños: horquillas, cuchillas, etc.

 

4. ¿Y qué pasa con los demás?

Marie Kondo no recomienda presionar a otras personas con el método. Cuando tu pareja o la personas que te rodéame empiecen a ver este método de organización ellas solas se van a ir contagiando de las ganas de aplicarlo.

No seas muy estricta en la forma en que los objetos de las personas que viven contigo te afecten o te estresen mentalmente. Creo que es importante que si una casa es de dos personas esa casa refleje la personalidad de ambos.

Si hay objetos o tu pareja colecciona, por ejemplo como me pasa a mi con la mía, figuras u objetos que no van del todo con tu estilo déjalo libremente ocupar su lugar en la casa y que aprende también a amar los objetos que a él le hacen feliz o son importantes.

 

5. Conclusión.

Después de aplicar este método me he desecho de 12 bolsas de basura y eso que pensaba que ya nada sobraba en casa.

La tranquilidad de tener una casa organizada como siempre has querido y además repleta de los objetos que más energía te transmiten no tiene precio.

Agradece cada objeto que ha pasado por tu vida, deshazte de aquellos que ya han cumplido su ciclo si ya no lo necesitas y fluye. ¿De eso se trata no?

Si no quieres perderte los próximos vídeos de mi canal no olvides suscribirte aquí o únete a las cartas de cada miércoles.

 

Mantenlo simple y muévete. Pequeños trucos contra el sedentarismo.

movimiento

Foto: Lou, Belleza Slow.

Participa en la propuesta de este post y gana una plaza de un año en el Club privado.

 
Mientras preparo nuevos y frescos contenidos para la temporada de verano hoy quería rescatar un tema del que hemos hablado otras veces pero que creo requiere volver a recordarlo a menudo: el cuerpo es movimiento y lo contrario nos enferma, de un modo u otro. Es cierto que todos tenemos muchas cosas que hacer y que hay realidades más que obvias como que los niños, el trabajo o las tareas del hogar requieren una importante inversión en tiempo. Sé que nos faltan horas, que el tiempo vuela, que en mitad de todo este ir y venir no es fácil pararse a escuchar al cuerpo o adquirir el hábito de una rutina de estiramientos o ejercicios fijos.

Soy la primera que, en cuanto me descuido, me descubro durante horas trabajando en el ordenador sin apenas moverme y con el cuello, los hombros y la espalda contracturados pero también sé que no se trata de una elección. Dedicar tanto tiempo a averiguar como alimentarme de modo saludable, asistir durante el año a clases de yoga y todas esas cosas que hago / hacemos para vivir con mayor plenitud no nos servirán de nada sin un cuerpo sano y un cuerpo sano es incompatible con el sedentarismo.

A todos nos cuesta poner solución a esta cuestión. Nadie duda en llevar el coche a revisión, pasarle la ITV, inflarle las ruedas cuando lo necesita. Es una cuestión de seguridad y sentido común pero si nos pasáramos la itv a nosotros mismos. ¡A más de uno nos echarían para atrás! Si quieres confirmar esta certeza lee este articulo de Esturirafi y comprueba como estar sentado mucho tiempo perjudica la salud ¡incluso si haces ejercicio! 

Leí hace poco que pasar muchas horas seguidas sentados en el ordenador es tan malo como fumar. Me quedé con cada poker y me dije “¿Cómo? ¿Entonces todo lo demás no me sirve de nada sólo por estar sentada?” Pues casi que si. El sedentarismo es tan malo como el tabaco, ambas son maneras de maltratar nuestro cuerpo. Por eso merece la pena y mucho, tratar de buscar una solución.

Opto, una vez más por aplicar la máxima del “hazlo simple” y del minimalismo también al tema del movimiento.

 

Esturirafi nos propone algunas  pautas sencillas en su post:

  • Situar la impresora lejos de la mesa del ordenador.
  • Caminar mientras hablamos pro teléfono.
  • Tomar café de pie.
  • Estirarte o hacer yoga en el trabajo.
Te propongo algunas de las que yo suelo hacer:
  • En vez de la impresora que no la uso apenas, mi truco es situar siempre el vaso o botella de agua lejos del escritorio.
  • Utilizar la aplicación Egg Timer para cronometrar el tiempo que paso sentada y que la alarma me avise de que debo levantarme.
  • Combinar el trabajo ante el ordenador con pequeñas y cortas tareas de casa como poner la lavadora, tender o doblar la ropa.
  • Dar un paseo fotográfico (cámara al hombro) o literario (libro en mano para parar a leer un capítulo a mitad del paseo, al aire libre). Te lo contaba en este post.

 

Y ahora mi propuesta…

Te propongo que me dejes tu  pequeña colección de trucos minimalistas para moverte sin necesidad de gastar dinero, hacer cosas complicadas o acudir a un gimnasio. Entre todas las personas que participen con su sugerencia sortearé una plaza en El Club  privado de la Gente sin Prisas. ¡Todo un año de recursos acompañados de soporte y una comunidad que hará de este viaje una experiencia de aprendizaje colectiva al lado de otras personas como tu!.

Recordemos que la culpa no la tienen las pantallas ni la falta de tiempo sino esa absurda  manía de dejar lo más importante para el final, para el “si da tiempo”, para el “ya lo haré después”. 

Te dejo algunas preguntas para reflexionar al final. Puedes dejar tus trucos o comentarios sobre el tema en el grupo de facebook comentando en ese post o en grupo privado si estás suscrito.

 Gracias a Lou por prestarme su maravillosa foto. Pásame por su blog.  Cada vez se pone más interesante.

 

 ¿Te sientes identificado con este tema?

¿Te parece que proponga ideas sobre este tema en el blog o en las cartas este verano? 

¿Te preocupa como a mi esta cuestión?

¿Te has dicho muchas veces que esta vez lo harías y no has durado ni tres días?

 

 

La vida no va de pantallas. De vueltas con la tecnología.

 

pantalla

 

No importa las veces que presencie a un niño moviéndose durante horas sin cansarse. Nunca dejaré de maravillarme de ello.  Se que la principal razón de esto es que no gastan energía en preocupaciones, en pensar en el pasado ni el futuro. A esto hay que sumarle que aún no les ha dado tiempo a convertirse en sedentarios, alimentarse mal o practicar hábitos poco saludables. Sumando ambas cosas tenemos el resultado: eso es lo que éramos. Y me pregunto ¿no podemos volver a serlo?

Mira que soy optimista pero, creo que volver a tener el torrente de energía de un niño es imposible para mi, por más que me alimente bien, que haga ejercicio  o que cuide mi salud emocional. El principal motivo es que trabajo delante de un ordenador (y lo que ello conlleva). Debemos ser conscientes y consecuentes con esto. Muchos de nuestros trabajos exigen tener pantallas de por medio. No pasa nada, son los efectos colaterales del estilo de vida del siglo XIX. Internet nos da las herramientas para emprender y sentirnos libres en otros aspectos pero, seamos sinceros, por otro lado nos mantiene pegado más tiempo del que nos gustaría a un ordenador.

La actitud que yo elijo es aceptarlo porque, en este momento, mi trabajo va a seguir dependiendo de ello y una vez comprendido esto, me esfuerzo en no olvidar, que tengo que compensar por otro lado. Alejandro Suárez Sánchez – Ocaña dice que “disfrutar de la vida a través de una pantalla no es una buena idea.”.  Estoy completamente de acuerdo.

Por eso, entre otras muchas cosas, me he unido a la filosofía slow. Ello me permite compensar, encontrar esos espacios sin tecnología y disfrutarlos al máximo. Naturaleza, lectura, encontrarme con las personas que quiero cara a cara, conocer a otras o desarrollar mi creatividad tomando fotografías al aire libre. Hay un montón de opciones pero es fácil olvidarlas cuando entras en la dinámica “pantallil”. Yo, al menos, tengo que recordarmelo a menudo. Lo fácil es levantarme y mirar el móvil pero prefiero leer. Lo fácil es sacar el móvil en una cena o reunión familiar o de amigos pero me resisto todo lo que puedo (y aún así, a veces, caigo). Lo fácil es seguir delante del ordenador hasta acabar lo que esté haciendo pero me levanto cada media hora, aunque sólo sea durante cinco minutos. Lo contrario, (lo que hacía antes, me ponga como me ponga) se llama maltratar al cuerpo.

 Sólo hay que esforzarse un poco en no dejarse llevar por lo cómodo, modificar los hábitos pero desde la motivación. Puede que este sea un post un poco “cascarrabias”, algo poco habitual en mi estilo pero, de vez en cuando, tenemos que recordárnoslo. 

Así que resumiendo: contemplar el mundo a través de la pantalla en exceso, no desconectar del móvil o pasar demasiado tiempo delante del ordenador te resta energía sin que te des cuenta y te convierte en una persona con menos capacidad de concentración y más distraída. De manera que contrarresta, pasea, toma un zumo o deja el chat de facebook y queda para un café esta tarde, por favor. Que no te suceda como los asistentes al concierto de Coldplay que cuenta Alejandro Sánchez Ocaña en su libro:

 

La vida es como un concierto de rock, y hay que estar lo suficientemente despierto para disfrutarlo. Hace poco tuve la ocasión de acudir junto a mi mujer a un concierto de Coldplay en el estadio de futbol madrileño Vicente Calderón. Recuerdo una imagen que suscitó en mi cierta incomprensión: había cientos de personas alrededor nuestro que no contemplaban el explosivo espectáculo, sino que lo miraban a través del teléfono móvil con el que lo grababan. Lejos de vivir una magnifica experiencia en directo, la estaban siguiendo en la pequeña pantalla de sus terminales. ¡Todo un insulto a los sentidos! Aunque eso te permita conservar un trocito de ella para el futuro, es realmente absurdo. El optimista no se preocupa de ese futuro en detrimento de no disfrutar del presente. Vive el momento. Y luego, si quieres, ¡cómprate el dvd del concierto!” 

 

He dicho. Y, que conste, que también me lo he dicho a mi misma. Y ahora no se si decirte, deja tu opinión en el grupo de facebook o sal a la calle a comentarlo con alguien con un café. Venga, hoy nos quedamos con lo segundo. ¡Hasta la próxima! 

Malas noticias y estrés. Un punto de vista equilibrado.

noticias

Las malas noticias tienen alas y las buenas, andan.

 

Toda crisis encierra una oportunidad. Si algo bueno nos ha dejado este periodo de escasez en España es la riqueza de pensamiento. Cada vez más personas han empezado a buscar su sitio, a reivindicar su visión del mundo. Hacer esto significa materializar nuestras ideas, cambiar. Uno de los aspectos que más he cambiado en mi caso, teniendo en cuenta además que soy periodista, es la exposición a las malas noticias. Investigando un poco en la red compruebo como cada vez más personas optan por esta decisión y que esto genera un debate bastante intenso. Lo llaman la dieta hipoinformativa.

Por un lado está la necesidad de estar informados y comprometidos con nuestra realidad. Por otro el efecto negativo en nuestra mente de estar continuamente expuestos a sucesos dramáticos, datos de fallecidos en carreteras, guerras y desgracias varias. Si a eso sumamos las escenas de violencia que nos llegan a través de la ficción, el resultado es una sobre exposición de la mente a contenidos que generan estrés, alterando la llamada glándula del timo.

El timo es el primer órgano de nuestro cuerpo que resulta afectado por el estrés. En Timeless secrets oh heath & rejuvenation, Andreas Mortiz dice que esta glándula “tiene que luchar con numerosas influencias negativas, si tenemos en cuenta la exposición cotidiana a la radio, la televisión, la prensa, la comida basura, las personas con actitudes negativas, etc.” Y explica que “el estrés no es más que el constante agotamiento del timo a través de estos estímulos externos diarios.” El timo , por ejemplo, se reduce hasta la mitad de su tamaño normal en situaciones como heridas graves, enfermedades repentinas o intervenciones quirúrgicas debido a la destrucción de millones de glóbulos blancos.

¿Cómo encontrar el equilibrio entonces sin ser demasiado radicales? La solución es más sencilla de lo que parece. Por un lado, dejar de consumir noticias por los medios tradicionales no te convierte en absoluto en un ermitaño alejado de la realidad. Prueba a hacerlo durante unos días y te darás cuenta que las noticias van a llegarte de todos modos a través de los que te rodean o por las redes sociales.

Para equilibrar estar informados con no introducir negatividad en la mente podemos optar por cambiar a otros métodos. Internet está lleno de opciones para elegir canales alternativos. Personalmente me gusta hacer búsquedas concretas sobre los temas que me interesan a través de blogs con herramientas como Blog Loving. Por otro lado, para compensar trato de realizar actividades que me generan sensaciones positivas. El abanico es amplio y esta web esta llena de ejemplos: programas de radio, cine, paseos en naturaleza, arte, cafés con amigos, fotografías. Nuestra balanza debe equilibrarse para no permitir que el estrés supere el límite permitido.

 Con respecto a estar concienciados con lo que ocurre nuestro entorno y actuar al respecto, pienso que no está relacionado con consumir muchas noticias. Lo que verdaderamente importa es actuar y eso puede hacerse de mil y una maneras. Un ejemplo son los bloguers de temática social, consumo sostenible, medio ambiente, etc que no consumen medios tradicionales y, sin embargo, ponen sus granitos de arena para un mundo mejor.

Aquí te dejo algunos de mis antídotos para desesperanzados.

 ¿ Te estás planteando reducir tu exposición a las noticias ?

¿ Quieres conocer recursos que rebajen tu estrés ?

¿ Eres de los que te afecta más de lo habitual ver una película violenta o de miedo ?

 

Cuéntame tu experiencia en los comentarios o pásate por El Club de la Gente sin prisa.

Un milagro en equilibrio.

momento slow

ENERO. UN MES CON MENOS.

“Nuestro objetivo debería ser vivir la vida radicalmente asombrados, mirar el mundo sin dar nada por sentado. Todo es extraordinario; todo es increíble; ser espiritual es estar constantemente maravillado.”
Abraham Josua.

Querido pasajero:

A veces nos pasamos días o semanas enteras viviendo de puntillas. Embarcados en nuestras tareas, actuamos de una forma semiautomática. Pareciera que nada de lo que sucede a nuestro alrededor tuviera importancia. Son días en los que “estamos” y “hacemos” más que somos, en los que damos todo por sentado. Simplemente nos dejamos llevar,…

Todo es equilibrio, así que, estos días también son necesarios. Sin embargo, ejercer todo el rato el papel de personas comunes que viven en un lugar corriente y a la que pocas veces les sucede nada increíble o extraordinario es una falsa realidad y tiene un límite. El límite es alejarnos de lo que verdaderamente somos y hemos sido desde que el primer hombre habito este maravilloso planeta que llamamos tierra.

He encabezado la carta de hoy con una de mis frases preferidas. De primeras puede parecer exagerado pero ¿de verdad lo es? ¿No será más bien que nos hemos pasado un poco dando demasiadas cosas por sentado?

Hay que reconocer que, a veces, vivimos de este modo, que nuestros sentidos duermen la mayor parte del tiempo, que observamos la realidad a medias. Si quieres haz la prueba mañana y sólo por un día presta atención a toda esa enorme lista de placeres olvidados. Tardaría más de un viaje en tren en enumerarlas todas pero, por ejemplo ¿Sabes que podrías hacer?

Podrías oler conscientemente el delicioso aroma del café que te tomes por la mañana. Admira el color de esa naranja o kiwi al partirla por la mitad. Sentir el tacto de esa fruta que tomas entre tus manos y, sólo por un momento, imaginarla en el árbol, recrear el lento proceso de crecimiento, las personas que han trabajado en su recolección, todo lo que ha tenido que suceder para que tu ahora la tengas entre tus manos, para nutrir tu cuerpo.

Cuando dejamos de mirar con los ojos de la rutina hasta la mirada del animal que nos acompaña en casa nos parece un pequeño milagro, el regalo del amanecer y el atardecer, poder energizarnos con una buena ducha, las risas compartidas con la gente que nos quiere y que queremos. No dar nada por sentado es esforzarnos en vivir momentos auténticos con todos ellos, es también detenernos para maravillarnos con las bondades de esos ratos de soledad bien entendidos.

Si te soy sincera toda esta carta está escrita bajo los efectos de uno de esos momentos. Sucedió anoche en el salón, al final del día, con un te y una manta calentita envolviéndome y en las manos el libro de Lola Mayenco, “Algo que celebrar” (un pequeño placer que llevaba tiempo esperando). Aquello que anhelamos y esperamos, al final, siempre cumple su misión. Su misión era advertirme de los riesgos de vivir en piloto automático, reconciliarme (como dice Lola en su libro) con mis sentidos, con la magia de las estaciones, los animales, las personas, mi lado espiritual, la naturaleza, la riqueza oculta en las expresiones culturales y sociales de otros rincones del planeta. Su misión era que yo te lo contara a ti para que ni tu ni yo nos olvidemos el resto del año de que, si queremos, podemos apreciar las cosas como lo que verdaderamente son, darle el valor que se merecen.

De este modo me he dado cuenta una vez más que para vivir con menos, a veces, hay que estar o hacer menos y ser más. No olvidarnos del “ser” que nos conecta con ese lado espiritual que todos tenemos, que forma parte intrínseca del ser humano más allá de la propia visión con que cada uno vea las cosas.

Entrenarnos para no vivir en piloto automático esta al alcance de todos, es una tarea (como suelo decir) de hormiguita pero ¡vamos a ser hormiguitas felices! Sin obsesionarnos por los resultados. Porque no hay otra manera de cambiar hábitos y puntos de vistas que cultivarlo poco a poco, porque el camino se hace al andar y porque es tan interesante que creo que ninguno queremos ya cambiarnos a otra carretera ¿no es así?

Intentaré tener presente esta tema en algunos de los post que escriba en el blog durante el año y seguir profundizando en el de una manera práctica, con ejemplos propios y ajenos. Por supuesto, podemos comentarlo en El Club.

Pd.  Enero termina y con él, dejo de compartir las cartas en abierto en el blog. Estás vuelven a ser cerradas a partir del miércoles. Si quieres seguir leyéndolas únete aquí. Es gratis.

Un abrazo cálido.

Nos vemos en tan sólo una semana.
Mamen.

“Momentos” del Club de la gente sin prisa.

momento slow

¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?
Helen Keller.

Los momentos en nuestra estación viajera son diferentes cada miércoles. Sin embargo este mes me he empeñado en ser repetitiva en mi mensaje duplicando incluso el contenido en las cartas y el blog. (sólo durante enero). Te cuento porqué en el primer párrafo de la carta de esta noche que ,por primera vez en más de un año, llega simultáneamente a suscriptores y lectores. ¡Pasajeros al tren!

 

Querido pasajero:

Puede que en mis últimas cartas y post te suene un poco repetitivas. Desde que volvimos de navidad no hago más que hablar de minimalismo y organización. Lo cierto es que estoy tan contenta con los resultados que voy obteniendo que no quiero dejar pasar la oportunidad de contagiarte mi motivación y ayudarte, si es que lo necesitas o deseas, a afrontar tu rutina diaria de otra manera.

Después de un año y medio trabajando intensamente en el blog yo no podía imaginar que había otra forma de hacer las cosas, que apenas un par de cambios iban a lograr acercarme a mi objetivo de no distraerme en lo superfluo para disfrutar de lo importante, que aquello que te apasiona y se transforma en tu trabajo no es obligatorio que te ocupe todas las horas del día.

A veces cuando escribo las cartas me pregunto si realmente las cosas que cuento aquí te ayudan, te invitan a poner algo en marcha o sencillamente te hacen pasar un buen rato al final del día. Este tren es para todos, sea cual sea tu caso. Incluso aquellos que se limitan a leer y no implementan nada de manera práctica podrán sentir, poco a poco, como algo empieza a cambiar. La semilla se ha plantado y, confío, en que cuando llegue el momento adecuado, cuando tu cuerpo y tu mente te lo pidan de verdad, vas a poner en marcha cambios de los que ni si quiera te creías capaz.

Sigue leyendo el resto de la carta pinchando aquí.

La vida era otra cosa. Deja de ser esclavo de internet, redes sociales y correo.

 

 “ENERO. UN MES CON MENOS”

 

¡Ahora si! Nuestro tren vuelve a iniciar la marcha. Ya ha comenzado la la nueva temporada de cartas de la estación de los viajeros sin prisa y, sólo durante este mes, las cartas aparecerán de manera pública en el blog. Espero que las disfrutéis. Si quieres seguir a bordo todo el año puedes unirte aquí de manera completamente gratuita.

 

Querido pasajero:

Este nuevo año vengo con las ideas muy claras. La navidad me ha servido para soltar lastre innecesario y me gustaría aprovechar el resto del mes para contarte esas cosas en las que ando trabajando. Mi propuesta de este mes es la acción. Mi principal propósito de 2015 es seguir adelante con mi proyecto y, a la vez, organizarme mejor y cambiar los hábitos necesarios para tener más tiempo para mi: más ratos de lectura, más cafés en calma, más paseos, más yoga, más cine del bueno, más momentos con los míos, más tiempo de calidad. ¿Suena bien verdad?

¿Quieres copiar mi propósito? ¡Será un placer! Tener tiempo para ti es mucho más fácil de lo que crees. Para empezar echa un vistazo a este post si aún no lo has hecho donde te cuento de donde parte todo esto y después, vuelve a conocer la primera propuesta que te traigo.

 

UN MES CON MENOS REDES SOCIALES, CORREO E INTERNET. Esta es la primera acción que estoy llevando a cabo este mes y con la que estoy muy satisfecha. A veces las soluciones más simples están delante de nosotros y no sabemos verlas. Yo soy de las que cada vez que tengo ante mi un nuevo reto o cambio a realizar tomo una libreta entre mis manos o abro un nuevo documento de Word y comienzo a rellenarlo para planificar como voy a llevar a cabo ese cambio de hábito. A veces además de ello navego por la red buscando información acerca de cómo otros han conseguido poner en marcha lo que yo ahora pretendo y anoto también esos trucos para tenerlo en cuenta.

Este proceso de información previa a poner en marcha un cambio es bastante peligrosa en la sociedad de sobre información en que vivimos. Es muy fácil que acumules mucha información valiosa pero probablemente sólo necesites un par de puntos que ya sabías incluso antes de lanzarte a la búsqueda.

Yo ya lo tengo claro. Así que como menos es más, este año sólo he necesitado media cara de un folio a4 para definir que quiero conseguir.

Uno de esos puntos es mi relación con las redes sociales, el correo e Internet en general. Es muy probable que como yo tengas un trabajo que te obligue a estar ante un ordenador o conectada a Internet. Si es tu caso, te cuento mis resultados después de analizar cada área ¿vale? Se trata de observarte y apuntar.

   (más…)

Enero. Un mes con menos.

 “Un hombre es rico en proporción al número de cosas que puede permitirse desatender”.

Henry David Thoreau.

 

La navidad en el pueblo es muy fría pero hay un montón de lugares donde encontrar la calidez, por ejemplo, al lado de la chimenea con una buena taza de café portugués, junto al brasero de picón charlando con la familia o en el sillón, a solas, con el pijama ya puesto y el día llegando a su fin experimentando el placer de tener por primera vez una revista Kireei de papel entre mis manos. Mientras la hojeo con el silencio y los lejanos ruidos de la calle como banda sonora pienso en la belleza de las cosas pequeñas y me doy cuenta que quiero que esta sea una de mis prioridades en 2015.

Estos días circula por la red una enorme cantidad de post en los que a todos nos da por plasmar por escrito nuestros objetivos y deseos para el año que empieza. Expresar aquello que deseamos en esta especie de declaración colectiva de intenciones me parece algo positivo. Nuestro cuerpo y mente nos lo piden y sacarlo nos da pistas sobre en qué momento estamos y hacia donde queremos ir pero una vez fuera, ¿qué hacemos con todo eso?

Si cada mes de enero te plasmas objetivos que febrero se lleva quizás ha llegado el momento de que hagas como yo. Me ha pasado muchas veces, de verdad, y ahora siento que las cosas pueden ser diferentes.  Ya el año pasado escribí un post en el que comentaba la importancia de no plasmar objetivos desde los debería. Este año voy un paso más allá y directamente he decidido no hacer listas. Lo que he hecho es no escuchar lo superficial. Me he escuchado de verdad tomándome el tiempo suficiente para ello y siguiendo las pistas que ya estaba encontrando en mi camino a finales de 2014 me he dado cuenta que debo seguir parando.

Escribir en un blog sobre vida slow y dedicar más de un año a un proyecto sobre este tema no ha sido suficiente. A la vez que aprendía y daba pasos para desacelerar iba creciendo mi necesidad de atender correos, difundir mi trabajo en redes, escribir y compaginar todo esto con la casa y otras obligaciones. No es fácil equilibrar y especialmente cuando te dedicas a lo que te apasiona (y además tu oficina es tu casa) no es sencillo marcar los límites ni desconectar de ese torrente de más y más ideas que se acumulan en tu cabeza cuando llevas tu propio proyecto.

En los últimos meses de 2014 me he sentido un poco desbordada pero no ha sido hasta navidad, con kireei entre las manos y en un momento slow de los de verdad cuando he sido del todo consciente de esto. En realidad, mi situación es sólo una más. Todos estamos un poco desbordados por tanta información, por tantos estímulos externos. Todos hemos generado alguna vez necesidades absurdas como mirar las redes sociales o el correo de manera injustificada. Todos hemos permitido en ocasiones que los “ladrones de tiempo” crezcan restándonos tiempo de ocio de calidad, momentos de verdad junto a los nuestros.

En esta nueva temporada de Universo Flow, te invito a recorrer conmigo este nuevo camino. Te invito a que escribas como hice yo aquella noche en mi libreta estas cuatro palabras: un mes con menos e inicies el apasionante y liberador paseo hacia una vida desprovista de distracciones innecesarias. A lo largo de enero te iré contando mi experiencia propia y los pasos que ya estoy dando para tener tiempo para mi y los míos y no sólo para el trabajo, aún cuando ese trabajo sea para mi el más bonito del mundo.

Si quieres suscríbete a mis cartas de los miércoles. Pasado mañana empieza la nueva temporada y hablaré más detenidamente de lo que cuento en este post. Ser pasajero de nuestro tren sin prisas es gratis y ya somos más de 330 pasajeros. ¿Subes?

 

Enemigos de la vida slow. Manual de cambio para adictos a la multitarea. (1ª parte)

 

“Todo a la vez es nada por el momento”.

 

Hoy quiero confesar, no que estoy enamorada (que también) sino que soy multitarea hasta la médula. Si. Tener un blog sobre vida slow, escribir cartas sobre minimalismo y alabar la vida sencilla no es directamente proporcional a haber conseguido logros en cada uno de los temas que comparto con vosotros. Afortunadamente la blogosfera no está hecha de superhéroes o super heroínas sino de personas de carne y hueso que tratan de vivir acorde a sus ideas pero que como gente real, a veces, se descubren haciendo lo contrario de lo que le conviene.

Yo llevo mucho tiempo siendo multitarea y precisamente por esto puedo decir que no nos conviene: ni a ti que estás leyendo este post (quizás con más de 5 o 6 pestañas del navegador abiertas) ni a mi que a lo largo del 2014 he disfrutado de los beneficios del minimalismo y estoy convencida que cada paso que doy en este sentido mi vida se vuelve menos estresante. Seguir siendo consecuente con esta manera de ver la vida pasa obligatoriamente por eliminar en lo posible este hábito.

Multitarea y estrés van irremediablemente de la mano. Hay muchísima información y estudios al respecto en Internet y en los libros pero todo se resume en algo tan esencial como esto:

Hacer dos cosas a la vez supone, irremediablemente, tener que poner el doble de atención a lo que hacemos. Si en cambio abordamos esas mismas tareas ,de una en una, podremos hacerlo con mayor concentración, de manera más eficaz y sin forzar a la mente a conectar y desconectar continuamente con ideas diferentes.

Si sabemos que esto es cierto ¿por qué nos empeñamos una y otra vez en hacer lo contrario? Creo que detrás de esto hay muchas cosas. Hay un hábitos muy arraigado en la mente y perpetuado en el tiempo. Hay, a veces, un exceso de creatividad o de pasión, una incapacidad de ordenar ideas en la mente y un impulso por poner en marcha mil proyectos sin orden ni concierto. En otras ocasiones lo hacemos, simplemente, por procrastinación (esa eterna manía de posponerlo todo). Cuando algo comienza a ponerse difícil o no nos motiva lo suficiente lo solucionamos haciendo otra cosa.

La llegada de las nuevas tecnologías han empeorado aún más el panorama para los que ya de por si tendíamos a ese hábito. Correo, redes sociales, decenas de aplicaciones, móvil, …

La pregunta clave es ¿Cómo se evita la multitarea? ¿Qué podemos hacer al respecto? Te cuento muy pronto en otro post las ideas que me están funcionando. Si mientras te apetece un café virtual en compañía, pincha en la foto y únete al Club de la Gente sin Prisa en facebook. Si prefieres algo más intimo como una carta viaje en tu correo cada miércoles,  suscríbete aquí a la newsletter.