Blogger Traveller Noviembre. ¡Hojas!

Buenos días de viernes.

¡Internet va a explotar de tanta creatividad junta!. Me maravillo de la cantidad de ideas que encuentro a diario promovidas por gente con ganas de hacer cosas diferentes, por ejemplo, la iniciativa Blogger Traveller.  Se trata de un ejemplo más de colaboración, esta vez, con los viajes como temática. En realidad los que viajan no son los bloguer que participan sino aquellos que los leen. Me explico. Lo que su creadora, Patty Melocotón, nos propone es mostrar al mundo nuestras ciudades a partir de un tema diferente  cada mes. Aunque este mes no he podido resistirme a hablaros de un rincón que aunque se ubica en mi tierra no es el lugar donde vivo.

Llevaba tiempo queriendo unirme a este viaje fotográfico colectivo y, cuando por fin puedo, me encuentro con que el tema de este mes de Noviembre no es otro que: hojas. ¡Si es que las estaciones frías y yo estamos condenada a entendernos!.  Me gustan los olores, los aromas y los sonidos de esta temporada. Decidme si no es imposible no quedar prendada ante la maravilla natural que muestran estas fotos y eso que en directo es muchísimo más bonito.

Si quieres visitar este hermosísimo castañar donde el tiempo se detiene tendrás que venir a mi querida Extremadura, concretamente a la comarca de Sierra de Gata, al límite entre las provincias de Cáceres y Salamanca. Es un auténtico paraíso virgen debido a que ha estado mucho tiempo sometida a aislamiento. Y allí en un pintoresco pueblecito llamado San Martín de Trevejo (¡con lengua propia!) donde los paisanos te trataban como si estuvieras en casa nos perdimos el chico de las zapatillas y yo. 

Muy cerca de este lugar hay un viejo molino de aceite restaurado donde nos alojamos, la Almazara de San Pedro, uno de los sitios más slow en los que he estado últimamente.  Una de las chicas de la Almazara nos contaba que había cambiado la vida en una gran ciudad como Madrid por el día a día en este rincón calmado de Extremadura y lo mucho que disfrutaba con cada uno de los amaneceres y momentos que le proporcionaba allí la naturaleza. No tengo ninguna duda de que aquí se vive más despacio, el aire es más puro y el contacto ente personas mucho más cálido que en la gran ciudad.

Si viviera aquí me pasaría los fines de semana cogiendo setas, recogiendo castañas, escribiendo en uno de estos rincones, llenando mi libreta de notas y hojas secas y leyendo a Bruno Contigiani . Extremadura está llena de cientos de rincones como este donde el tiempo se detiene. ¡Ven a vernos! ; )Si te ha gustado este pequeño viaje pero se te ha hecho muy corto puedes seguir explorando las hojas otoñales de otros muchos rincones de España AQUÍ. Y en diciembre un nuevo Blogger Traveller ¿Cuál será el tema?

Sigamos aprendiendo a vivir despacio. Merece la pena.  Por nuestra parte iniciamos el viaje hacia nuestra vida lenta este lunes 18 en el que empezaré a enviar una carta cada lunes a la comunidad de la Gente sin Prisa. Aún hay plazas libres en este tren. ¿Te unes? ¡Que tengáis un buen fin de semana!