“La moda no existe sólo en los vestidos.La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo.”

“Menos es Más. La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”

Coco Chanel

¡Hola! ¿Cómo estás?

Yo estoy de nuevo por aquí para contarte algo: las blogueras slow nos hemos unido. Juntas, revueltas y todo lo que haga falta para contribuir a la construcción de un mundo un poquito mejor.  Pequeños granos de arena en forma de post habituales que poco a poco conformaran la montaña de Creative & Slow en cuya cima se ha encaramado la chica que nos ha metido a todas en este maravilloso embolado: Lou Retrohousewife.

Lou ha creado un blog para todas donde poder cantar las bondades de una vida menos rápida y más natural. En sus propias palabras, “ralentizar los empujones de la prisa y, si se puede, despertar algunas mentes dormidas”. Así que, a partir de ahora, un post al mes de mi pequeño universo será compartido con este encantador rincón slow en el que te invito a zambullirte si te apetece desde ya para conocer a mis compañeras y leer lo que vayan publicando. Hoy me toca a mi. ¡Vamos allá!

Para estrenarme en el blog he decidido hacer un post muy de nosotras sobre lo que he bautizado (en mi tablero de Pinterest) como Belleza DIY. No es más que un concepto de belleza en el que tu misma decides cómo sentirte guapa y plena, para el que no necesitas llenar tu armario de ropa nueva cada temporada, ni comprar caros cosméticos artificiales. Una belleza natural cocinada a fuego lento que no tiene nada que ver con la operación bikini, con forzar el cuerpo a adelgazar o a cambiar apresuradamente. En definitiva, buscar sentirnos bien a nuestra manera. Sin culpas, presiones, exigencias ni desembolsos de dinero.  Como diría Verónica Gran, el reto está en  cambiar la perspectiva sobre tu manera de verte a ti y a tu cuerpo.  ¿Y esto cómo se hace?

 

El secreto de belleza más infalible del mundo comencé a descubrirlo hace años pero lo interioricé de verdad hace unos meses, a lo largo de mis clases de yoga con mi gurú preferida, Antonina Ramsey, una ex gerente de marketing de Microsoft convertida en yogui, trotamundos de mente abierta, fundadora de una marca de moda slow para mujeres con materiales naturales y sostenibles. Su  historiarecuerda inevitablemente a la de la protagonista de la novela “Come, reza, ama” que tanto disfruté en su momento y, “CAUsalidades” de la vida, de repente me encuentro a mi Elizabeth Gilbert particular.  😉

Con una historia detrás tan apasionante  es de suponer que además de nociones sobre yoga, Antonina me ha enseñado mucho más. Entre otras muchas cosas que no hay corte de pelo o fondo de armario capaz de ejercer un poder de seducción tan grande como el que produce cambiar una vida de estrés y prisas por otra dedicada a hacer aquello que te llena de verdad y a buscar la armonía y el equilibrio en lo natural. Es esa belleza que sale de dentro hacia fuera, que se irradia hacia los demás y que se percibe con facilidad.

Si me preguntas cómo se llega hasta aquí, creo que la respuesta no está en pasar por la peluquería, cambiar tu vestuario o pedir una sesión de masaje. Todo eso puede venir después si te apetece, pero, antes, tienes que comprender que no hay belleza externa que valga si antes no te encuentras a ti misma desde el interior. 

A lo mejor ya te has buscando y no hay manera. ¡Nada que no te encuentras! ;p Quizás no has mirado en el sitio adecuado o has pensado que estas cosas tan profundas no van contigo. Pues resulta  que es algo mucho más sencillo de lo que parece. (sencillo no equivale a rápido). No necesitas irte un mes a la india y repetir mantras como una loca para ello. Consiste, simplemente, en hidratarte bien, dejar de ser sedentaria y alimentar ese templo sagrado con alimentos ricos y sanos. Ten por seguro que en este proceso estarás, a la vez, cultivando tu espiritualidad. Porque cambiar hábitos profundamente arraigados te enseña mucho, muchísimo de ti misma. Te enseña paciencia, perseverancia, fuerza de voluntad, disfrutar del camino sin obsesionarte por la meta. Dess-pa-cciiioo. Otra vez 🙂

En mi caso particular encontré señales para apostar por una vida más natural y plena en muchos sitios. Creo que todo comenzó en el momento en que empecé a tomar decisiones. Las decisiones, por pequeñas que sean, liberan. Una mujer que toma decisiones es una mujer más bella porque no tomarlas te lleva a ser quien no eres y esto genera estrés, un estado de ánimo que repercute en cada una de las células de nuestro cuerpo. De ahí lo de que la cara es el espejo del alma, literalmente. El camino para sentirte guapa de esta manera no admite atajos y requiere en cada caso cosas diferentes: libros, personas, experiencias,… pero sobre todo requiere tomarte tu tiempo y ponerle ganas.

Después de varios años en este camino del autodescubrimiento puedo decir que el impulso definitivo para mi ha llegado en ese mismo momento en que puse mi trasero en la esterilla, recordé que mi cuerpo está repleto de músculos que estaban durmiendo la siesta desde dios sabe cuando y que lo único que tengo que hacer para sentirte bien es moverme un poco cada día. Así que pongo mi música en el ordenador, me voy un rato a la India, me pongo a hacer el gato, la vaca y todo lo que surja. Y ese ratito lo cambia todo porque paro y me escucho, de un modo que hace muchísimo no he hecho, exploro mi cuerpo y sus posturas cada día hasta que vuelva a ser yo la que tomo el mando, hasta que mi respiración (esa gran olvidada), por fin, vuelve a parecerse a la del bebe que un día fui. Qué curioso que aprender consista en realidad en desaprender y volver a lo que ya hemos sido.

A mi me funciona esto pero a ti puede ser algo completamente distinto. Porque la belleza es lo que tu quieres que sea y no hay belleza externa completa sin sentirte bien por dentro, sin aceptación, sin estrés, sin una vida sana y natural. Por todo esto,  he decidido crear una nueva sección en mi web con esta temática para desgranar, poco a poco, todo lo que me gustaría contarte sobre mi manera de sentirme guapa. 

  

Nos vemos muy pronto. ¡Qué tengas un buen día!