La magia del orden. Aplicando en casa, paso a paso, las enseñanzas de Marie Kondo.

Hace unos meses publiqué mi primer vídeo en el canal de you tube. Me ha pasado algo bastante curioso y es que pese a que tan sólo hay cuatro vídeos subidos, uno de ellos sin apenas promoción ha sido muy visitado.

El segundo vídeo más visto ha sido reproducido 1.119 veces así que mi sorpresa fue mayúscula cuando hace unas semanas Lucía Terol de Sencillez plena me comunicaba que el vídeo sobre la forma en que aplique en mi propia casa las enseñanzas del método propuesto por Marie Kondo, en el libro La Magia del orden superaba ya las 67.000 visitas.

Observando este dato en un canal como el mío que acaba de arrancar y al que apenas he subido material es fácil darse cuenta de lo atractivo que resulta el tema. Nada fuera de lo normal si tenemos en cuenta que uno de los grandes ladrones de tiempo de nuestra época es la acumulación de objetos.

Parece algo que se va produciendo de manera progresiva e inconsciente pero llega un momento en que estos objetos no sólo te ganan terreno a nivel material sino también emocional restándote incluso energía. Por eso todos en algún momento necesitamos hacer esta limpieza.

Está más que demostrado que despejar el espacio físico despeja también el mental pero es que además Marie Kondo pone especial hincapié en el factor espiritual o emocional haciendo dos grandes divisiones: los objetos que te proporcionan alegría y los que no.

 

¿Puede parecer algo demasiado simple o “new age”? No lo se. He leído algunas opiniones de este tipo pero como siempre me quedo con el resultado de mi experiencia propia.

El resultado es que cinco meses después mi casa sigue bajo control. Evidentemente no tan perfecta como la dejé en el vídeo pues al fin y al cabo una casa es un espacio vital que fluye con nosotros y se mueve a nuestro ritmo. No podemos pretender mantenerla como una casa de revista y es cierto que cada pocos meses hay que hacer un nuevo repaso a fondo pero la base ya está perfectamente clara en tu cabeza y el esfuerzo, una vez implantado el método por primera vez, es pequeño.

En vista de la acogida de este vídeo en el que no te dejo ni un sólo rincón de cada por mostrarte y te presento, paso a paso, cómo ponerlo en marcha (trucos propios incluídos) he decidido transcribirlo al completo y transformarlo en post para que pueda seguir ayudando a todas las que queráis poner como yo fin, de una vez por todas, a años de desorganización.

Como ya han pasado cinco meses añado además la manera en que el proyecto he evolucionado y los cambios que ha habido desde entonces. 

Si te animas a ponerlo en marcha, por favor, ¡cuentame!

Si tienes dudas o quieres compartir conmigo tu experiencia escribeme a [email protected] o únete al grupo de facebook.

1. Las categorías.

He pasado toda una semana organizando mi casa siguiendo las instrucciones de este método. Marie Kondo propone recuperar todas las pertenencias que hay en tu casa y finalmente quedarte solamente con aquellas que te inspiran alegría. Nos propone hacerlo organizando todos los objetos de casa en cinco categorías:

1. Ropa.

2. Libros.

3. Documentos.

4. Variado o Miscelánea.

5. Objetos personales de valor sentimental.

¿Por qué hace esta clasificación? Marie Kondo sostiene que esta clasificación va de menor a mayor dificultad, de tal manera que nos va a resultar más fácil deshacernos de una camisa que de una carta o una foto.

2. La parte emocional ¿Objetos o emociones?

Marie Kondo propone que cada objeto que vayas a decidir quedarte o eliminar  pase antes por tus manos. Plantéa hacer un pequeño ejercicio de reflexión con cada uno de ellos. Cada objeto te va a llevar a una persona, a un lugar o a un recuerdo y a partir de ese momento si realmente ese objeto, esa prenda de ropa o esa carta ya ha cumplido su función te quedarás con esa emoción pero dejarás ir su parte física sin ningún tipo de culpabilidad.

3. Un lugar para cada tipo de objetos. Ordenador con efectividad.

El método KonMarie te propone hacer todo este proceso seguido.

Ella plantea: “ordena bien una vez y tendrás tu casa organizada para toda la vida”. No esperes grandes secretos para este método. Lo que más me gusta de él es su sencillez. Lo que ella nos propone es, simplemente, diseñar un lugar para cada grupo de objetos. Parece algo sencillo ¿verdad?

Pero piensa en cómo están los objetos divididos en tu casa. En mi caso tenía, por ejemplo, las libretas en distintas ubicaciones: el estudio, mi cuarto, el salón. Había tijeras en uno y otro sitio. En la cocina no todos los objetos seguían este criterio de clasificación por tipo de objetos. Así podría seguir con un montón de ejemplos.

Tal y como podéis ver en el vídeo he seguido el método a rajatabla y he conseguido ubicar cada grupo de objetos en un lugar de casa. Al cabo de una semana no hay ni un solo objeto que vea fuera de lugar que no sepa exactamente dónde ponerlo.

Esto de que cada objeto tenga su sitio da bastante tranquilidad porque la mente no tiene que pararse a procesar donde va a ir colocado. Si lo haces y lo mantienes te va a segurar tener tu casa como siempre has querido tenerla.

A. La ropa.

En cuanto a la ropa ya había reducido bastante siguiendo el método de Valentina. El proyecto 333 del que ya os he hablado en el blog que propone tener 33 prendas en tu armario para los próximos 3 meses. Aun así a pesar de haber participado en el proyecto, hacerlo cada estación y no tener demasiado ropa en el armario aún notaba que tenía cosas que no iban demasiado con mi estilo o que no me hacía sentir bien del todo.

En el caso de esas prendas he aplicado el método KonMarie y he dejado solamente la ropa que veis en el minuto cinco del vídeo. He utilizado dos cajones para colocar tanto pantalones, como camisetas, como rebecas. En ningún momento se arruga.

El resto del armario lo he dejado para la ropa de mi chico. Únicamente he ocupado una pequeña parte del armario para la ropa que no se puede doblar según este método que os cuento como por ejemplo cazadoras o chaquetas.

Los zapatos de momento los ubico en una pequeña cesta detrás de la puerta. Esto fue en verano y en otoño – invierno uso más zapatos así los pares extras que no me cogían aquí los coloqué bajo la cama.

B. Los libros.

Anteriormente ya había realizado el proceso de deshacerme de los que no eran importantes. Prácticamente me quedo con los libros que son útiles para mi profesión o desarrollo personal, con los de cocina y otro tipo de libros que son especiales para mi. No suelo quedarme con novelas que ya he leído.

C.  Miscelánea.

C.1 Salón.

En el salón, a través de las imágenes, podéis ver igualmente como he aplicado este mismo método.

  • Hay un cajón lleno de objetos de papelería.
  • Hay otro cajón para objetos tipo herramientas, bombillas.
  • En otro cajón he guardado todos los objetos del botiquín.
  • En otro cajón he guardado velas, cremas de masaje y algún otro objeto.

Las mantas de sofá que antes no guardada las he destinado dentro de uno de los armarios del salón. Esta opción terminé por cambiarla y ahora las doblo y las coloco en una silla en el salón porque en invierno las usamos mucho y no tenía mucho sentido mantenerlas tan guardadas en este tiempo. Cuando llegue el calor las volveré a ubicar allí.

He tratado de despejar de la vista los máximos objetos posibles. En el vídeo podéis ver con más detalle el interior de cada armario y otros objetos, como las llaves ubicadas todas junto a la puerta en un portallaves híper sencillo que nos salvó la vida. Nada más entrar las colocas y nunca se pierden.

C.2 La cocina.

En la cocina he ubicado en un cajón muy amplio la comida dulce y en otro la salada. Una modificación que he hecho con respecto al vídeo ha sido dedicar una puerta extra de la cocina a los alimentos porque el cajón se me quedaba pequeño y hacía que a veces no estuviera lo suficientemente organizado y visible.

Algo que me ha resultado de mucha utilidad es poner todos los alimentos posibles dentro de tarros o cajas: cola cao, cafe, leche de almendras en polvo, semillas, frutos secos, harinas, etc.

Todos los objetos que he podido sacar de la bolsa para incorporarlos a un tarro en el cual he pegado una pequeña pegatina con el nombre del producto y la fecha de caducidad.

Ahora todo está mucho más organizado y al abrir el cajón puedo ver de un solo vistazo que es cada cosa. De este modo se evita completamente que, por ejemplo, cada vez que abres una bolsa con harina, semilla o azúcar se caiga algo. Es infinitamente más cómodo.

Otro truco ha sido colocar las hoyas, cazos y sartenes en dos cajones diferentes. Antes lo tenía todos en un solo cajón de los grandes y se mezclaban y desordenadas con más facilidad.

Algo que me ha sido de mucha utilidad ha sido destinar una caja dividida en compartimientos a la que no daba demasiado uso y en la que sólo tenía algunos pañuelos y cinturones, para colocar los tapers. Son unos de los objetos que más dolores de cabeza me han dado en la cocina. Tampoco conseguía mantenerlos ordenados. Es mucho mejor comprar tapers que sean todos iguales de manera que podremos colocar uno dentro de otro con todas la tapaderas encima y después colocarnos en cada compartimento de la caja que he metido dentro de un cajón.

He cogido todos los objetos pequeños de la cocina que no solía usar a menudo como el sacacorchos o las herramientas para cortar queso los he metido todos en una caja y los he colocado en un sitio accesible pero no se mezclan con los objetos y utensilios que utilizo de manera diaria.

Por otro lado he colocado todos los paños de cocina doblados tal y como plantea Marie Kondo hacerlo con la ropa en los cajones.

C.3 El estudio y el baño.

  • Me he deshecho de muchos cd,s y dvd,s.
  • He despejado la zona del escritorio.
  • He dejado la zona para el descanso o relax despejada. Me costaba mantenerla así. Siempre había aquí encima ropa doblada o alguna otra cosa.
  • El cajón principal del escritorio lo he usado únicamente para documentos importantes y ratón.
  • Los libros de mayor consulta y documentos a mano. He usado cajas para objetos que no quiero que se vean como cables, objetos de otras temporadas, etc.
  • He dejado el baño despejado manteniendo sólo los productos imprescindibles.
  • He usado una cajonera para guardar objetos pequeños: horquillas, cuchillas, etc.

4. ¿Y qué pasa con los demás?

Marie Kondo no recomienda presionar a otras personas con el método. Cuando tu pareja o la personas que te rodéame empiecen a ver este método de organización ellas solas se van a ir contagiando de las ganas de aplicarlo.

No seas muy estricta en la forma en que los objetos de las personas que viven contigo te afecten o te estresen mentalmente. Creo que es importante que si una casa es de dos personas esa casa refleje la personalidad de ambos.

Si hay objetos o tu pareja colecciona, por ejemplo como me pasa a mi con la mía, figuras u objetos que no van del todo con tu estilo déjalo libremente ocupar su lugar en la casa y que aprende también a amar los objetos que a él le hacen feliz o son importantes.

5. Conclusión.

Después de aplicar este método me he desecho de 12 bolsas de basura y eso que pensaba que ya nada sobraba en casa.

La tranquilidad de tener una casa organizada como siempre has querido y además repleta de los objetos que más energía te transmiten no tiene precio.

Agradece cada objeto que ha pasado por tu vida, deshazte de aquellos que ya han cumplido su ciclo si ya no lo necesitas y fluye. ¿De eso se trata no?

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Tiempo para nosotras. ¡Por fin!

Saca la basura. Es cualquier cosa que te distraiga de lo único que realmente importa. Este momento, aquí y ahora. Cuando por fin logres vivir el presente te sorprenderá todo lo que puedes hacer y lo bien que lo haces. El guerrero pacífico.

 

¿Quieres POR FIN ponerte a meditar en serio? Leo esta frase en el blog de Lou, paro y siento como resuena en mi cabeza. No puedo evitar abrir el blog y ponerme a escribir sobre ella pero, sobre todo no puedo evitar mantener en mayúsculas esas dos palabras. POR FIN. No me importa en absoluto que ese por fin rompa la estética de este texto porque, de ese modo, es imposible que esas dos palabras sean ignoradas.

¿Cuántas veces nos prometemos dedicarnos tiempo a nosotras mismas y cuantas otras pasamos por encima de esos deseos porque tenemos asuntos “más urgentes” que atender? Seamos realistas. Hay tareas que tenemos que hacer sí o sí pero sigamos siendo realistas: una no puede dejarse para el final siempre. ¿Por qué no? Básicamente porque la vida es demasiado bonita como para no disfrutarla, como para pasar por ella de puntillas. ¿Te parece un buen motivo?

A veces pensamos que cuidar de nosotras mismas es irnos al spa a darnos un masaje una vez cada dos meses. Eso es fantástico pero no, no es ni de lejos suficiente. No lo es porque necesitamos mucho más. Necesitamos:

 

  • Recordarnos que somos valiosas, que merecemos respetarnos y querernos a nosotras mismas tanto como hacemos con el resto.
  • Equilibrar, es decir, que algunas veces ese “asunto urgente” seamos nosotras mismas.
  • Crear espacios y tiempos a solas en los que trabajar nuestras creencias limitantes para librarnos de ellas.
  • Deleitarnos con la belleza de las cosas simples, escuchar buenas noticias, regalarnos grandes dosis de motivación para despertar nuestra inspiración.
  • Cuidar de nuestro cuerpo pero también de nuestra alma.

Nunca deberías sentirse tan cansada como para que tus pasiones y talento dejen de practicarse con chispa y sentido. ¡Ahí está el límite!

 

Cuando eso pasa es hora de parar y arreglarlo pero ¿No será mejor parar antes y que el desastre no sea tan grande?, ¿Estás de acuerdo?

Sé que estamos rodeados de estímulos – ahora más que nunca – y sé que tenemos mil tareas por hacer. Se que detrás de esta comunidad de mujeres hay muchas que desean cambiar su estilo de vida e incluso su trabajo y como yo ya he pasado por allí, también se que la etapa inicial del viaje es complicada.

Sé con conocimiento de causa lo que es convertirse en malabarista pero no de circo y lo que es superar el límite de horas de trabajo, que te salgan cosas por hacer hasta por las orejas. Me he convertido en experta en decirme a mi misma: persiste, da un paso más, sigue intentándolo pero hay muchos días en que tengo que repetirmelo varias veces. A veces por una milésima de segundo sientes ganas de tirar la toalla pero esa milésima pasa y el camino hacia la vida y el trabajo que quieres continúa.

Sé lo que es tratar de vivir con coherencia y no siempre conseguirlo. Sé lo que es sentirse culpable por eso y sé lo que es sentirte estúpida por sentirse culpable por eso.

La incoherencia también forma parte del camino porque al fin y al cabo de lo que trata todo esto es de aprendizaje.  Cuando la detectamos corregimos el rumbo y continuamos. ¡Basta ya de juzgarnos y reñirnos! Ahora toca trabajar en positivo y juntas.

Echa un vistazo a la red. ¡Nunca antes ha sucedido esto! Detrás de cada uno de los blogs que sigo hay tanto valor y tantas herramientas que me parece un delito no aprovecharnos. Las generaciones anteriores no tuvieron esto a su alcance y nosotras que si lo tenemos nos perdemos entre tanta información, nos paralizamos por un exceso de análisis, nos dejamos vencer a la primera de cambio o dejamos que la queja nos domine.

Saca la basura mental, elige tu mejor forma de resetearte cada día.

 

¿Y por qué nos pasa todo esto? Pues porque cada día sacamos la basura de casa  y la dejamos en un contenedor, incluso dedicamos tiempo a colorar cada objeto en un cubo distinto y después arrojar cada cosa en su contenedor de reciclaje correspondiente. Después volvemos a  casa sintiendonos bien por contribuir a un mundo mejor.

¿Qué pasa con la basura mental, todos esos pensamientos, sentimientos, creencias y emociones tóxicas que te visitan cada día?  A veces simplemente los ignoras y otras te llevan a tomar decisiones, actuar o vivir de un modo equivocado. El modo equivocado de vivir es ese en el que no vives de una manera auténtica.

Por eso practicar meditación o cualquier otra cosa que nos haga hacer una limpieza progresiva y lenta de todo lo tóxico es algo tan importante. Por eso cuando dices POR FIN y lo escribes con mayúsculas sabes que algo dentro de ti te está pidiendo prestarte atención. Por eso decir por fin y hacerlo de verdad te convierte en alguien enérgica, creativa, empoderada, capaz de iniciar proyectos nuevos sin que la basura sea un problema.

Entonces la falta de tiempo o dinero, la sobreinformación, la baja energía o la queja dejan de ser un problema. Pero para eso amiga, tenemos que ponernos en marcha, no hay otra. Crecer exige sentirse incómoda, muy incómoda y esforzarse pero los resultados de atendernos de una vez son tan absolutamente prometedores que vale la pena, muchísimo ¡y de qué manera!

Mi historia con Lou. Cafés de ruta de Extremadura a Suecia.

Hace mucho que conozco a Lou. Muchas de nuestras charlas digitales divididas por muchos kilómetros desde Extremadura a Suecia han sido reveladoras para nosotras. Nos hemos ayudado, inspirado, alentando. También hemos estado en desacuerdo y hemos debatido de mil y una cosas. Somos muy parecidas y muy diferentes a la vez y eso nos ha hecho, por encima de todo, aprender.

Las dos hemos pasado por diferentes fases en nuestros proyectos y ahora somos otras personas muy diferentes  a las que éramos cuando nos conocimos.Creo que, en parte, nos hemos ayudado la una a la otra a tirar esa basura mental, cada una a su manera y con su estilo propio. Las dos hemos utilizado un blog “como excusa” para iniciar un potente proceso de desarrollo personal que ha quedado inevitablemente unido a lo profesional.

El camino de la pasión, la vida y el talento nos lleva a querer seguir creciendo y aprendiendo y a compartir aquello en lo que hemos puesto lo mejor de nosotras. Así lo ha hecho Lou con su curso Meditación 53. Me parece precioso este propósito que se ha hecho  con su nuevo proyecto con el que pretende llevar un poco de calma a todas esas mujeres que necesitan escucharse.

¿Quieres conocerte y escucharte durante todo un año trabajando con Lou?

Si de verdad vas en serio con esto te vendrá bien comprometerte y dejarte acompañar por alguien que te guié. Ella misma presenta así su curso anual de meditación. “Ya sabes que yo no creo en milagros de diez minutos, creo en el trabajo continuado, en la perseverancia y en los cambios reales que requieren experiencia y tiempo.”

Lo que propone LOU exactamente es algo que no suena nada mal:

• aumenta tu paciencia y tu resilencia…
• desarrolla tu autodisciplina y persistencia…
• suaviza tu diálogo interno y externo…
• toma distancia con los dramas cotidianos

 

Si te apetece dar el paso y quieres beneficiarte de un 20% de descuento comprando tu curso desde Universo Flow puedes hacerlo pinchando en la imagen:

Cómo ser una mujer pájaro

Existen muchos tipos de mujeres, hay mujeres agua, mujeres raíz, mujeres fuego y mujeres pájaro. Cada una vinimos al mundo por un motivo diferente. Me gusta decir que soy una mujer pájaro. Gracias a mis plumas, he conseguido pintar cuadros en momentos de angustia, cantarle a los días grises y escribir versos cuando todo a mi alrededor era auténtica prosa. Para mí lo más importante es pasar bajo los árboles y que estén verdes y que el sol brille y las hojas permanezcan en calma.

Mujer Taruk.

 

Estas semanas estoy tan ocupada en crear que apenas puedo mantener actualizado el blog ni comunicarme demasiado con vosotras por aquí. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, no siento desasosiego por no llegar a todo. En diciembre decidí zambullirme en el agua del mar de la abundancia y el foco y desde entonces tantas cosas han cambiado, que me parece increíble que sólo  haya pasado poco más de un mes. En ese agua dejé mi perfeccionismo, mis creencias limitantes sobre el dinero y mi mentalidad de escasez y, sinceramente, no tengo ninguna intención de volver a por ellas.

Ahora estoy convencida de que estoy haciendo exactamente lo que tengo que hacer: crear. Pero antes de llegar a este estado sereno y seguro tuvieron que pasar algunas cosas por aquí dentro para que me diera cuenta de que estaba acercándome peligrosamente a ese estado de adicción al trabajo y bloqueo en el que ya cayeron otras bloguers como, por ejemplo, Deb y que tan bien explica en su post “El año en que me di cuenta de que era workaholica”. 

Comencé entonces un proceso que me llevó a aprender mucho de mi misma. Me cansé de estar en todos lados y en ninguno en realidad y me di cuenta que realmente la responsabilidad de que las cosas no fueran como esperaba no era de la larga lista de tareas que se arremolinan a mi alrededor.  Comprendí que el único obstaculo hacia mis sueños era yo misma. Así que me decidí a desprenderme de ese apretado e incómodo vestido de la escasez que ni siquiera sabía que llevaba puesto, para desnudarme y colocarme uno que reflejara mucho más lo que en realidad soy. Me sentí holgada, enérgica y liberada.

En este mes muchas cosas han cambiado. Las ventas por fin han llegado, la creatividad ha vuelto y los proyectos con alma me rodean por todos lados. Realmente nunca había experimentado de un modo tan evidente y contundente como un cambio de mentalidad puede generar tantos cambios en tan poco tiempo. La realidad es que no ha sido tan poco tiempo pues este proceso comenzó en 2013 pero los resultados si han llegado de golpe porque habían estado todo este tiempo esperando que yo les permitiera entrar en acción. Así de misterioso y de maravilloso es el poder de los pensamientos abundantes y las acciones que generan. Estos supuestos “milagros” que nos sorprenden, en realidad, nos pillan siempre trabajando y se multiplican con la confianza en nosotras mismas pero ¡qué trabajo nos cuesta!

Mujeres del mundo: artesanas, ilustradoras, escritoras, cocineras, fotógrafas, coach, diseñadoras, amantes de la vida lenta y el minimalismo,… emprender en Internet y crear un nuevo estilo de vida es fantástico pero hay que hacer tres cosas: trabajar mucho, creértelo y no olvidarte de ti misma en el camino. En definitiva, hay que ponerse los zapatos de equilibrista, hay que ser consciente de que después de esos pasos previos tu destino será volar porque para eso has llegado hasta aquí. El proceso es el siguiente: te colocas la cuerda y miras al frente pero no tan lejos  como para perder la perspectiva de donde estás ni tan cerca como para quedarte corta. Tan corta que te conformes sólo con caminar sólo unos pasos porque dar más te bloquea, te estresa, te agobia, te llena de miedos, te hace caer.

Si compras unos zapatos de equilibrista y unas alas, no los uses a medias. Exprime el jugo de una compra tan jugosa pero no pretendas sentir sólo la emoción del vuelo, aprende a amar también esos primeros intentos fallidos y vuelve a levantarte porque serán ellos y las lecciones que contienen los que te llevarán a planear sin límites. Tampoco pretendas domesticar tus alas para que te lleven en la dirección que quieras en el momento que tu decidas. Una mujer pájaro es una mujer libre, imposible de domesticar.

Si quieres ser una de ellas deja de querer controlarlo todo a cada instante. Aprende a ver los paisajes en tu mente antes que en la realidad incluso cuando estos se ubiquen en lo alto de un desfiladero. Si crees que puedes llegar hasta allí lo harás pero si ni siquiera te atreves a imaginarlo, si te conformas con soñar por la noche que eres la más espléndida de las gaviotas y por la mañana, al despertar, no te crees merecedora de serlo, entonces, aún no vas a poder construir tu propio trabajo y estilo de vida. De momento, te tocará seguir aprendiendo de ti misma, lo que tampoco es un mal plan. Como les digo a mis alumnas de Cocina tu blog, tendrás que pasar un tiempo en tu refugio interior hasta que llegue tu momento.

Se que mi momento ha llegado y voy a aprovecharlo. Es tiempo de sembrar proyectos tan bonitos como el que me ha permitido sentarme en la cocina con Mia y unas cuantas invitadas más para compartir, al calor de una taza de café preparadas como las de antes,  actividades para cultivar el amor por la comida. Es tiempo de ponerme la música de fondo, apagar el ruido interior y dejar salir cuanto me he reservado estos años. Es tiempo de olvidar de una vez por todas esos miedos que todas llevamos, esos más difíciles de detectar porque piensas que ni siquiera están, esos que andan agazapados, bien escondidos, en algún rincón de nuestra alma.

Me maravilla la forma en que todo esto está saliendo en forma de cursos. Este mes he sido capaz de generar material para un curso de seis meses que ya ha arrancado y en el que vamos a compartir todo esto a gran escala y de una forma muy cercana y personal y he podido disfrutar preparando las clases y videos de “La Cocina lenta de Mia y Mamen”.

No puedo más que estar agradecida por todos aquellos que me escribís al correo tras leer mis cartas contándome que os han servido, por todas las compañeras bloguer entre las que cada día me siento más apoyada y querida, por mis pasajeras del club privado de la Gente sin prisa, por las artesanas y emprendedoras que me muestran esos productos tan llenos de ganas y de vida que constituyen el motor de sus alas. Las mujeres pájaros me rodean por todas partes, también los hombres que aman a esas mujeres, pero hoy quiero hacer una mención especial a Mia. Con ella todo es fácil y fluido y siento que nuestro proyecto nos va a dar muchas alegrías.

A veces temo ser pesada con esto de los agradecimientos pero, a riesgo de parecer pesada, voy a terminar esta carta agradeciendo también al chico da las zapatillas, a mi familia, a la suya, a mis amigos y a todo la gente que me quiere, fuera del mundo on line. Siempre hay motivos para agradecer y nunca sobra expresarlo. Me gustaría acabar la carta de hoy con las palabras relativas a esta idea del escritor Roy Galán que un texto que escribió esta semana y que puedes leer aquí completo decía lo siguiente:

No puedo elegir.

Pero si pudiera elegir un instante para morir.

Sería en un instante lleno de ternura.

Dando las gracias con la mano en el pecho.

O en un beso en medio de una playa llena de huellas.

Por eso no voy a parar de dar las gracias ni de besar.

Por si me muero.

Que cuando me piensen.

Sobrevenga la sensación.

De estar recibiendo un abrazo.

Pues eso. Que nunca os canséis de dar las gracias y de dar besos o amor de la forma en que os salga a los demás. Las maneras son infinitas. Eso sí que es una bonita manera de volar sin alas. Y recuerda: la mejor manera de ser una mujer pájaro es creer que puedes volar y demostrártelo a ti misma.

  • Ya que ahora publico de manera menos habitual que antes en el blog, si lo deseas puedes seguirme semanalmente en mis cartas de las miércoles uniéndote aquí.
  • Otras maneras de ser mujeres pájaro aquí y aquí.

Blogger Traveller Noviembre. ¡Hojas!

Buenos días de viernes.

¡Internet va a explotar de tanta creatividad junta!. Me maravillo de la cantidad de ideas que encuentro a diario promovidas por gente con ganas de hacer cosas diferentes, por ejemplo, la iniciativa Blogger Traveller.  Se trata de un ejemplo más de colaboración, esta vez, con los viajes como temática. En realidad los que viajan no son los bloguer que participan sino aquellos que los leen. Me explico. Lo que su creadora, Patty Melocotón, nos propone es mostrar al mundo nuestras ciudades a partir de un tema diferente  cada mes. Aunque este mes no he podido resistirme a hablaros de un rincón que aunque se ubica en mi tierra no es el lugar donde vivo.

Llevaba tiempo queriendo unirme a este viaje fotográfico colectivo y, cuando por fin puedo, me encuentro con que el tema de este mes de Noviembre no es otro que: hojas. ¡Si es que las estaciones frías y yo estamos condenada a entendernos!.  Me gustan los olores, los aromas y los sonidos de esta temporada. Decidme si no es imposible no quedar prendada ante la maravilla natural que muestran estas fotos y eso que en directo es muchísimo más bonito.

Si quieres visitar este hermosísimo castañar donde el tiempo se detiene tendrás que venir a mi querida Extremadura, concretamente a la comarca de Sierra de Gata, al límite entre las provincias de Cáceres y Salamanca. Es un auténtico paraíso virgen debido a que ha estado mucho tiempo sometida a aislamiento. Y allí en un pintoresco pueblecito llamado San Martín de Trevejo (¡con lengua propia!) donde los paisanos te trataban como si estuvieras en casa nos perdimos el chico de las zapatillas y yo. 

Muy cerca de este lugar hay un viejo molino de aceite restaurado donde nos alojamos, la Almazara de San Pedro, uno de los sitios más slow en los que he estado últimamente.  Una de las chicas de la Almazara nos contaba que había cambiado la vida en una gran ciudad como Madrid por el día a día en este rincón calmado de Extremadura y lo mucho que disfrutaba con cada uno de los amaneceres y momentos que le proporcionaba allí la naturaleza. No tengo ninguna duda de que aquí se vive más despacio, el aire es más puro y el contacto ente personas mucho más cálido que en la gran ciudad.

Si viviera aquí me pasaría los fines de semana cogiendo setas, recogiendo castañas, escribiendo en uno de estos rincones, llenando mi libreta de notas y hojas secas y leyendo a Bruno Contigiani . Extremadura está llena de cientos de rincones como este donde el tiempo se detiene. ¡Ven a vernos! ; )Si te ha gustado este pequeño viaje pero se te ha hecho muy corto puedes seguir explorando las hojas otoñales de otros muchos rincones de España AQUÍ. Y en diciembre un nuevo Blogger Traveller ¿Cuál será el tema?

Sigamos aprendiendo a vivir despacio. Merece la pena.  Por nuestra parte iniciamos el viaje hacia nuestra vida lenta este lunes 18 en el que empezaré a enviar una carta cada lunes a la comunidad de la Gente sin Prisa. Aún hay plazas libres en este tren. ¿Te unes? ¡Que tengáis un buen fin de semana!

Belleza DIY o cómo el yoga me enseñó a estar guapa

¡Hola! ¿Cómo estás?

Yo estoy de nuevo por aquí para contarte algo: las blogueras slow nos hemos unido.Juntas, revueltas y todo lo que haga falta para contribuir a la construcción de un mundo un poquito mejor.  Pequeños granos de arena en forma de post habituales que poco a poco conformaran la montaña de Creative & Slow en cuya cima se ha encaramado la chica que nos ha metido a todas en este maravilloso embolado: Lou Retrohousewife.

Lou ha creado un blog para todas donde poder cantar las bondades de una vida menos rápida y más natural. En sus propias palabras, “ralentizar los empujones de la prisa y, si se puede, despertar algunas mentes dormidas”. Así que, a partir de ahora, un post al mes de mi pequeño universo será compartido con este encantador rincón slow en el que te invito a zambullirte si te apetece desde ya para conocer a mis compañeras y leer lo que vayan publicando. Hoy me toca a mi. ¡Vamos allá!

Para estrenarme en el blog he decidido hacer un post muy de nosotras sobre lo que he bautizado (en mi tablero de Pinterest) como Belleza DIY. No es más que un concepto de belleza en el que tu misma decides cómo sentirte guapa y plena, para el que no necesitas llenar tu armario de ropa nueva cada temporada, ni comprar caros cosméticos artificiales. Una belleza natural cocinada a fuego lento que no tiene nada que ver con la operación bikini, con forzar el cuerpo a adelgazar o a cambiar apresuradamente. En definitiva, buscar sentirnos bien a nuestra manera. Sin culpas, presiones, exigencias ni desembolsos de dinero.  Como diría Verónica Gran, el reto está en  cambiar la perspectiva sobre tu manera de verte a ti y a tu cuerpo.  ¿Y esto cómo se hace?

 

El secreto de belleza más infalible del mundo comencé a descubrirlo hace años pero lo interioricé de verdad hace unos meses, a lo largo de mis clases de yoga con mi gurú preferida, Antonina Ramseyuna ex gerente de marketing de Microsoft convertida en yogui, trotamundos de mente abierta, fundadora de una marca de moda slow para mujeres con materiales naturales y sostenibles. Su  historiarecuerda inevitablemente a la de la protagonista de la novela “Come, reza, ama” que tanto disfruté en su momento y, “CAUsalidades” de la vida, de repente me encuentro a mi Elizabeth Gilbert particular.  😉

Con una historia detrás tan apasionante  es de suponer que además de nociones sobre yoga, Antonina me ha enseñado mucho más. Entre otras muchas cosas que no hay corte de pelo o fondo de armario capaz de ejercer un poder de seducción tan grande como el que produce cambiar una vida de estrés y prisas por otra dedicada a hacer aquello que te llena de verdad y a buscar la armonía y el equilibrio en lo natural. Es esa belleza que sale de dentro hacia fuera, que se irradia hacia los demás y que se percibe con facilidad.

Si me preguntas cómo se llega hasta aquí, creo que la respuesta no está en pasar por la peluquería, cambiar tu vestuario o pedir una sesión de masaje. Todo eso puede venir después si te apetece, pero, antes, tienes que comprender que no hay belleza externa que valga si antes no te encuentras a ti misma desde el interior. 

A lo mejor ya te has buscando y no hay manera. ¡Nada que no te encuentras! ;p Quizás no has mirado en el sitio adecuado o has pensado que estas cosas tan profundas no van contigo. Pues resulta  que es algo mucho más sencillo de lo que parece. (sencillo no equivale a rápido). No necesitas irte un mes a la india y repetir mantras como una loca para ello. Consiste, simplemente, en hidratarte bien, dejar de ser sedentaria y alimentar ese templo sagrado con alimentos ricos y sanos. Ten por seguro que en este proceso estarás, a la vez, cultivando tu espiritualidad. Porque cambiar hábitos profundamente arraigados te enseña mucho, muchísimo de ti misma. Te enseña paciencia, perseverancia, fuerza de voluntad, disfrutar del camino sin obsesionarte por la meta. Dess-pa-cciiioo. Otra vez 🙂

En mi caso particular encontré señales para apostar por una vida más natural y plena en muchos sitios. Creo que todo comenzó en el momento en que empecé a tomar decisiones. Las decisiones, por pequeñas que sean, liberan. Una mujer que toma decisiones es una mujer más bella porque no tomarlas te lleva a ser quien no eres y esto genera estrés, un estado de ánimo que repercute en cada una de las células de nuestro cuerpo. De ahí lo de que la cara es el espejo del alma, literalmente. El camino para sentirte guapa de esta manera no admite atajos y requiere en cada caso cosas diferentes: libros, personas, experiencias,… pero sobre todo requiere tomarte tu tiempo y ponerle ganas.

Después de varios años en este camino del autodescubrimiento puedo decir que el impulso definitivo para mi ha llegado en ese mismo momento en que puse mi trasero en la esterilla, recordé que mi cuerpo está repleto de músculos que estaban durmiendo la siesta desde dios sabe cuando y que lo único que tengo que hacer para sentirte bien es moverme un poco cada día. Así que pongo mi música en el ordenador, me voy un rato a la India, me pongo a hacer el gato, la vaca y todo lo que surja. Y ese ratito lo cambia todo porque paro y me escucho, de un modo que hace muchísimo no he hecho, exploro mi cuerpo y sus posturas cada día hasta que vuelva a ser yo la que tomo el mando, hasta que mi respiración (esa gran olvidada), por fin, vuelve a parecerse a la del bebe que un día fui. Qué curioso que aprender consista en realidad en desaprender y volver a lo que ya hemos sido.

A mi me funciona esto pero a ti puede ser algo completamente distinto. Porque la belleza es lo que tu quieres que sea y no hay belleza externa completa sin sentirte bien por dentro, sin aceptación, sin estrés, sin una vida sana y natural. Por todo esto,  he decidido crear una nueva sección en mi web con esta temática para desgranar, poco a poco, todo lo que me gustaría contarte sobre mi manera de sentirme guapa.

Una dosis de realidad. La canción de Pau

Esta mañana, nada más levantarme, me he encontrado con la noticia de que el cantantePao Dones ha suspendido su gira debido a un cáncer de colon del que acaba de ser operado. Me ha emocionado escuchar de fondo en el vídeo que ha grabado para informar a sus seguidores, los acordes de esa canción que tanto escuchamos en nuestra adolescencia. La música me ha trasladado a los años de aquel disco, oído hasta la saciedad, que nos pasábamos unos a otros en las tardes de verano en el parque cuando nos reuníamos a comer pipas y charlar. Eran aquellos tiempos en que no sabíamos nada de la vida y, pese a eso, era más fácil disfrutar de cada momento sin más.

Aunque pensándolo bien también podría decir que entonces no éramos más que personitas a medias que buscábamos nuestro sitio y no sabíamos muy bien quienes éramos y, ahora, tenemos la personalidad, el potencial, la claridad de ideas y la fuerza para comernos de verdad el mundo. ¿Nos lo comemos o seguimos reservando la mejor porción para más adelante? Se que me contradigo pero es que todo depende, depende de cómo lo miremos…

Crecimos cantando esa canción y ni siquiera nos paramos a comprender su significado pero por entonces el amigo Pau ya nos cantaba verdades como puños. “Que aquí estamos de prestáo, que hoy el cielo está nublao, que uno nace y luego muera y este cuento se acabao” y, sobre todo, que “depende” que siempre depende , que si queremos podemos bebernos la vida a sorbitos aún cuando no siempre nos toque nuestra bebida preferida y si no queremos, no.

 

El problema es que buscamos peros a todo hasta que la vida nos hace una zancadilla. Entonces nos conformamos con poquísimo y de ese poco somos capaz de sacar “muchos muchos”.

Somos dramática y maravillosamente humanos. Somos infinitos y caducos. Estamos de paso y, a la vez, existimos para siempre. La vida es una montaña rusa pero los que subimos en ella estamos hechos de una materia mucho más fuerte que el hierro de la estructura que nos sujeta.

Estamos hechos de lo que verdaderamente somos aunque lo escondamos bajo capas de preocupaciones absurdas, quejas y huidas de la realidad. Y la realidad es que somos naturaleza, somos sus ciclos y como ella estamos destinados, inexorablemente, a nacer y a morir o, si queréis llamarlo de otro modo, a mudar de piel como esas mariposas del libro de Elizabeth Kluber.

No podemos decidir sobre el tema de la enfermedad o la muerte pero podemos decidir como Pau desdramatizar un poco sobre ella, no llenarnos de miedo. Porque lo verdaderamente importante no es morir sino vivir con sentido. Podemos desdramatizar la muerte, dejar de convertirla una y otra vez en tema tabú. Y podemos amar la vida, amarla de verdad.

Vivamos mientras aún nos acunen las hojas y el agua nos limpie la tristeza y el sol nos acaricie el rostro. Mientras todo eso siga sucediendo podemos aún decidir nuestros propios “dependes”, intentar dar sentido al misterio de existir.

Vivamos y dejemos atrás cualquier posibilidad de control. He dedicado mucho tiempo en mi blog ha hablar de vida sana, de cuidarnos y alimentarnos bien, hacer ejercicio, librarnos del estrés,… Todo esto nos hace vivir mejor, sentirnos mejor pero no nos exime de la cara b de ser humanos. Por eso, admitir que no tenemos control sobre ella, en cierta manera, nos libera. No siempre depende de nosotros, por tanto, hagamos lo que si está en nuestras manos: vivir y dejar de derrochar el tiempo en preocuparnos por cosas que quizás jamás sucederán.

Vivir queriendo controlarlo todo nos hace vivir en tensión porque es algo imposible. Vivir llenos de miedos nos hace desaprovechar el inmenso regalo de estar aquí. Vivir de un modo frívolo, sin ser conscientes de que esto no es para siempre, dejando paso a lo superfluo y olvidándonos de lo importante, nos convertirá a la larga en personas infelices.

¿Qué hacer entonces? Pues eso…

Vivir y cantar la canción de Pao, enamorarnos de sus dependes, gritar como Lucía B que la vida es una verbena aunque sea con cicatrices, transformar lo malo en lo bueno como la superheroína de El Crep de mi vida. Bailar, reírnos de nosotros mismos, reconciliarnos una y otra vez, atrevernos, salir de nuestra zona de confort y disfrutar de nuestras benditas rutinas.

Si te has quedado con ganas de leer más (en cuyo caso merecerías un buen premio por aguantar pacientemente hasta aquí) creo que te encantará este articulo de la periodista Ángeles Caso que quizás ya hayas visto en alguna ocasión.

Lo que quiero ahora.

¿Y tú que quieres? Cuéntamelo a mi o cuéntatelo a ti pero no dejes de parar para saber a donde vas. Es importante.

Si te ha gustado esta carta y quieres recibir más apúntate en este enlace. Normalmente son privadas pero hoy me apetecía compartirlo con todos.

Hasta pronto.

¡No me va a dar tiempo! Reflexiones lentas de camino al super mercado.

Es curioso cuanto puede aprenderse sobre el género humano si, en mitad de la rutina diaria, te paras a observar a los demás sin prisas. El mundo entero está lleno de experiencias cotidianas donde poner en práctica las diferencias entre una y otra manera de vivir. Tampoco se trata de ir con las gafas de la lentitud a todos lados pero, de vez en cuando, no sólo no hace daño sino que además nos proporciona un soplo de aire fresco muy necesario para rebajar la velocidad y el estrés habituales.

Una forma de poner esto en práctica es ir a un super mercado. En general, llenar el carro de la compra, no suele ser una actividad de ocio para la mayoría. Por supuesto que hay excepciones pero suele ser una tarea doméstica más, que llevamos a cabo con el piloto automático conectado. Recorremos estantes, seleccionamos los productos, vamos a la cola y nos apresuramos a casa para colocarlo y poder hacer algo que realmente nos resulte interesante. Lo consideramos “tiempo intermedio”, un tiempo muerto en el que no pueda pasar nada significativo, puro trámite. Nada más…

Como ocurre con todo, aquí también podemos dar una vuelta de tuerca al asunto. El otro día quise disfrutar haciendo la compra de otra manera. Lo primero que decidí fue hacerla en un lugar diferente al habitual, en el que encontrar productos distintos a los que suelo comprar. Así que me subí al coche y recorrí la distancia de casa a la tienda dedicándome unos minutos de rotondas y semáforos acompañados de una banda sonora de excepción. Os aseguro que la experiencia de conducir (que no es en absoluto de mis preferidas) se convierte en algo muy diferente sólo con añadirle un poco de tu música preferida. Porque la música es tan mágica que hace que todo se mueva a otro ritmo aunque los que no la escuchan no puedan darse cuenta de ello.

Lo segundo que hice fue parar el cronómetro (metafóricamente hablando) y permítete recorrer las estanterías despacio, mirar a la gente, echar un vistazo a las macetas de la entrada, escoger con mimo y buen criterio los alimentos que llenarían mi despensa en la próxima semana, pensar en posibles recetas a medida que observaba los alimentos. Por supuesto que en ese rato, tuve la tentación en varias ocasiones de acelerar, de hacer caso a esa dichosa voz interior que te repite todo lo que te queda aún por hacer. “¡Fíjate qué hora es ya!”, “¡No me va a dar tiempo!”, “la mañana vuela”. ¿Te suena?

Comprar sin prisas puede traerte grandes satisfacciones, por ejemplo, la sonrisa de una mujer mayor a la que dejas pasar delante tuya en la caja, cuya charla te despierta esa ternura que habitan en las personas que te recuerdan a tu abuela y al carácter único de su generación.

De este modo descubres que ese puro trámite que hay en tantas actividades diarias puede ser mucho más que eso. Porque el puro trámite está en el desplazamiento del camino al trabajo, en la sala de espera del dentista, en el impreso que rellenas en correos, en la parada del autobús y dentro de él, en la limpieza de la casa, la revisión del coche, la reunión del trabajo, la preparación de la cena, el pago de la gasolina, etc…

Y puedes elegir. De veras que puedes elegir. Puedes darle al botón del play y ponerte esa canción en el coche. Puedes disfrutar del paseo de camino a la oficina. Puedes limpiar la casa con tu programa de radio preferido de fondo o cantando a todo volumen. Puedes proponerte disfrutar realmente preparando esa receta. (¿quizás en compañía?). Puedes dedicar una sonrisa y charlar un poco con el chico de correos, la mujer que te sirve la gasolina o el compañero de fila de delante en el súper mercado. Porque somos seres humanos y como tal podemos disfrutar del placer de mirarnos, comunicarnos, sonreírnos, desconectaros de la rutina. Porque en ese puro trámite también está la vida y, si te lo propones, puede ser tan interesante como el resto.

Regálate un armario minimalista. Mi reto 333

¡Hola chicas despeindas! Hoy hablamos de autoregalos, que siempre está bien hacérselos a una misma incluso aunque el que os propongo hoy exija al principio un poco de esfuerzo. ¿Cuál crees que es el mejor regalo que te puedes hacer a ti misma? Sin duda más de una responderá: tiempo. Hoy te traigo una manera de ganar horas a tu día para dedicarte a lo realmente importante. Una manera muy personal de destacar tu belleza más autentica: la que refleja un estilo en el que te sientes tú misma. Te cuento…

Siempre he sido de las que guardan hasta las entradas de cine, de las que da un valor emocional a prácticamente todo lo que cae en mis manos. Así que he guardado de todo: desde los apuntes de la carrera, hasta portadas de periódicos con acontecimientos importantes, pasando por prendas a las que tengo un cariño especial o por objetos diversos de todo tipo. Esto unido a que el orden no es mi fuerte me ha hecho perder, a lo largo de mi vida, horas y horas que podría haber empleado en otros menesteres más interesantes. Por no hablar del estrés que genera no saber donde tienes algo cuando lo necesitas y que aparezca en el momento en el que no lo quieres para nada.

Un momento crucial en la vida de todo aspirante a ordenado y, especialmente, aspirante a minimalista como yo, es aquel en el que te unes a iniciativas tan fantásticas como el proyecto 333. Esta idea lleva dando vueltas en mi cabeza desde hace más de medio año y, sin embargo, hasta este verano no he decidido participar en él de un modo estricto. Las excusas aparecen a cientos cuando se trata de cambiar hábitos profundamente arraigados.

Tu día a día cambia cuando controlas tu armario. Te cuento en tres sencillas líneas en que consiste este reto.  Es simple,…  o debería serlo. El problema es que el apego que tenemos a lo material puede hacer que la tarea sea más complicada de lo que esperábamos. ¡No pasa nada! Eso sólo significa que te costará un poco más pero que necesitas más que nadie reducir a lo simple. ¡Comienza a liberarte y a domar tu ropero! Tienes que hacer lo siguiente.

Esta iniciativa parte de una chica alemana, Valentina, quien a través de su web ValeDeOro está contagiando a cientos de personas las ventajas del minimalismo y de una vida más sana y sostenible. Su lema es sencillo pero muy atractivo: simplifica tu vida y cuida del planeta. Suena bien ¿verdad? Cuando proyectos como éste empiezan a formar parte de tu vida todo se vuelve menos complejo y empiezas a ganar algo que no tiene precio: calidad de vida. Hay cuatro motivos principales por los que apuntarte conmigo a este reto:

Tener un armario lleno de ropa dispar y mal clasificada da como resultado un tiempo precioso delante del armario decidiendo que te pones.

Si sólo necesitas 33 prendas gastarás mucho menos en ropa, por tanto, podrás comprarte ropa de mayor calidad y sólo aquello que estás segura que va con tu estilo.

Un look no programado y un armario lleno de cosas innecesarias, además de generarte estrés, hace que no siempre vayas como te gustaría, lo que hace que quizás te sientas insegura y no te quieras tanto como deberías.

Este tipo de iniciativas además de mejorar tu calidad de vida contribuye al cuidado del planeta y a las compras sostenibles.

 

El Proyecto 333 no sólo supone un cambio para tu armario, sino también, para ti y la manera en que te ves a ti misma. Tu bolsillo mejorará y tu autoestima y tranquilidadsubirá. El programa tiene cuatro ediciones que coinciden con cada estación, aunque puedes unirte en el momento que quieras. Los participantes suelen compartir sus listas e inquietudes al respecto en el blog del proyecto o en sus propios blogs. El resultado es una interesante comunidad en la que cada uno da un enfoque diferente al reto. Personalmente me ha encantado el post llamado “Dale una segunda vida a tus prendas”que encaja perfectamente con la idea de Moda o Belleza DIY. Con alguna de esa ropa descartada puedes reciclar y renovar, por ejemplo, uno de los vaqueros que has elegido dentro de las 33 como en esta foto:

Foto extraída de éste articulo.

Y para terminar y hacer oficial mi candidatura a dueña de un armario minimalista y ordenado (seguro que le doy una alegría a mi madre con estas fotos) paso a publicar la lista oficial de mis 33 prendas seleccionadas a través de estas imágenes.

Te animo a que si te apetece te unas al reto. En verano es mucho más fácil. ¿Por qué no pruebas? Al principio requiere un pequeño esfuerzo pero enseguida se convierte en divertido y lo que te regalas a ti mismo es mucho más. Sin darte cuenta el concepto de vivir con menos se extenderá a otras áreas de tu vida. ¡Ya verás! Tanto si te decides a hacerlo o no, cuéntame. Me encantaría conocer tus impresiones sobre este tema.

¡Hasta pronto chicas!

Aprendiendo a vivir más despacio. Taller slow en librería Tusitala

Cuando algo te apasiona no te conformas con vivirlo on line. Inevitablemente sales ahí fuera a compartir con los demás aquello que te hace vibrar. Después de la charla en la librería Tusitala, de la buena acogida en Pecha Kucha y algunas nuevas experiencias más he podido comprobar el interés que la vida slow genera en los demás. Muchas personas me han dicho que quieren ser más slow pero que no saben por donde empezar. Lo que está claro es que a todos nos gustaría dejar de tener la sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido, conseguir bajar un poco el ritmo y no estar tan estresados, motivarnos para adquirir esos nuevos hábitos de alimentación, ejercicio, desconexión de la tecnología, acercamiento a la naturaleza,..  En definitiva aprender a saborear un poco más el lado bueno de la vida.

Yo también estoy en el camino. Se que no hay recetas mágicas, infalibles ni rápidas pero también se que cualquier persona, si es lo que desea, puede aplicar en su vida los principios de la filosofia slow partiendo de unas claves básica. Me gustaría compartir contigo esas claves, hablarte de mi experiencia personal y de la experiencia de aquellos que ya hemos empezado a disfrutar las ventajas de practicarlo.

Si eres de la zona y te apetece, te animo a compartir conmigo una tarde diferente y amena en el taller sobre vida slow que impartiré en Tusitala el próximo 9 de abril, en Badajoz. No puedo imaginar un lugar más especial que este para abarcar este tema, lleno del encanto de esas librerías pequeñas y mágicas que parecen sacadas de un cuento. Un lugar slow para una tarde slow. Si te animas tienes información en los cárteles de abajo. Por cierto, ya estoy preparando la guía de iniciación a la vida slow que podrás adquirir como asistente al taller.

Nos vemos muy pronto.

Aliméntate mejor: sin prisa, sin culpa, sin obsesiones

Para explicar mi perspectiva sobre este tema comparto en abierto el primer capítulo del material disponible en el club privado para las suscriptoras llamado: El camino de la alimentación sana, una perspectiva slow. 


 

¿Cuántas veces a lo largo de tu vida has escuchado a hablar de la importancia de cuidar nuestra salud y de lo vital que es para ello una alimentación sana? Yo muchísimas.

Creo que la primera vez que empecé a interesarme por el tema fue, como le sucedió a gran parte de mi generación, viendo aquella serie de dibujos animados francesa, “Érase una vez la vida”. Esta serie nos entretenía pero, a la vez, nos mostraba de un modo totalmente distinto al que habíamos visto en los libros del colegio, el funcionamiento de nuestro cuerpo por dentro.

 Al principio de mi adolescencia, sobre el 97, recuerdo con especial curiosidad algunos ratos pasados en la salita de la casa del pueblo con mi abuela, escuchando al doctor de “Saber Vivir” y, sobre todo, aquel programa de tanto éxito que presentaba el naturópata Txumari Alfaro, “La botica de la abuela” y que me gustaba muchísimo.

Estos dos retazos de historias son los únicos momentos en que me recuerdo prestando especial atención al tema de la salud y la alimentación y así sucedió hasta el año en que llegó a mis manos un libro llamado “Un cuerpo para toda la vida” cuyo autor era curiosamente Txumari Alfaro.

 

La época en que llegó a mis manos, ya no correspondía a la de una chica de 14 años despreocupada. Me había convertido en una adulta de 26 que siempre se había considerado feliz. Sin embargo, debajo de la superficie, algo no andaba bien. Todos tenemos nuestra particular historia de crisis existencial, de esas que llegan y lo cambian todo, le ponen nombre a tus miedos y, tras un tiempo pasándolo no demasiado bien, empiezas a vivir despierta.

 

Me parece increíble poder haber resumido esta etapa en tan sólo tres líneas porque lo cierto es que fue una de las etapas más raras y, a la vez, más esenciales de mi vida. Ya sabéis eso de: “Podría no haber pasado pero si no hubiera pasado, ¿sería la persona que soy hoy?”. Cuando pasa el tiempo y te encuentras bien sabes que la crisis te enseñan de un modo mucho más eficaz e intenso que lo que se aprende sin ellas.

Conocerme a mi misma y superar todos los miedos que albergaba me llevaron, pasado un tiempo, a comenzar a interesarme por otros aspectos que no son más que consecuencias lógicas del camino del auto aprendizaje. Durante la que llamaré “mi etapa de transición” había leído el libro de Txumari Alfaro con una atención y una curiosidad tales que apenas me duró unos días. Era todo un mundo nuevo y desconocido para mi.

He tenido la gran fortuna de crecer junto a una madre para la que la cocina no sólo es su pasión sino que se le da realmente bien. En casa siempre hemos comido de manera equilibrada y rica. Somos comensales privilegiados de auténtica “comida slow” cocinada con calma y cariño pero leyendo el libro me di cuenta que había algo más allá que comenzaba a apasionarme.

Txumari hablaba de tóxinas, acumuladas en el cuerpo durante años por una mala alimentación, por falta de ejercicio o por otros hábitos de vida poco saludables, pero iba más allá y relacionaba la falta de salud con estados anímicos.

 

Hasta entonces no me había parado a relacionar algo tan básico. Ahora veo totalmente natural que si alguien está estresado, se exige demasiado, trata de complacer en exceso a los demás, tiene problemas para comunicar lo que siente o está cargado de problemas externos, su salud se debilite. Escrito así parece muy obvio pero la mayoría del tiempo vamos tan rápido que ni siquiera nos paramos a pensarlo.

 

El clásico ejemplo es la pequeña historia del hombre que va al médico porque le duele la cabeza a diario. El doctor le receta unas pastillas y, al cabo del tiempo, el paciente vuelve a consulta porque el dolor no ha remitido. El problema es que este hombre veía la televisión diariamente mirando hacia arriba ya que estaba colocada en un soporte demasiado alto en la pared y, el mal hábito con el cuello, le causaba este dolor. Era tan sencillo como bajar la televisión.

Este ejemplo, al igual que el de aquel que se toma un analgésico a la primera de cambio, en lugar de pararse a pensar por qué le duele la cabeza para llegar a las causas reales y evitarlos, nos permite darnos cuenta de que la velocidad en nuestro estilo de vida nos convierte en personas poco reflexivas que buscan la solución urgente sin más.

Nos duele la cabeza y queremos que el dolor se vaya ya pero quizás menos horas de trabajo, cambios en el carácter, deporte, una mejor alimentación o más tiempo al aire libre hagan totalmente prescindible la pastilla o, incluso, hagan remitir ese dolor. Por eso me parece tan buena la idea de un diario personal de nuestra salud que registre distintos relatos acerca de cómo vamos conociendo más y más nuestro cuerpo, que una vez escuche recomendar a David Serrato. Aunque tengo que confesar que es algo que aún no he llevado a la práctica.

 

Nos pasamos el tiempo callando los síntomas, haciendo oídos sordos a las señales que nos manda nuestro cuerpo.

 

Hemos olvidado el verdadero sabor de los alimentos eclipsando el sentido del gusto por otros sentidos como el de la vista o el oído ante las pantallas. Hemos perdido el instinto del hambre y del sueño. Comemos y dormimos cuando y cómo el reloj nos marca y olvidamos que hubo un tiempo en el que el ritmo lo marcaba nuestro propio reloj interno.

Si ahora mismo hiciéramos un viaje al pasado, a un mundo sin relojes previo a la revolución industrial, podríamos darnos cuenta de la certeza de algo que está tan integrado en nuestro día a día, que parece que siempre fue así. Pero hubo un tiempo en el que comíamos cuando teníamos hambre, dormíamos cuando teníamos sueño o cuando marcaba el sol y bebíamos cuando teníamos sed.

No digo yo que volvamos a hacerlo de esta manera pero si que seamos consciente de que nuestro reloj biológico sigue dentro de nosotros, esperando a ser despertado cuando sea posible.

El modo en que comes en casa desde pequeño determina, sin duda, tu futura relación con la comida. Quizás también que te guste o no cocinar. En mi casa, tanto mi hermano como yo, disfrutamos metiéndonos en la cocina sin prisas a preparar algo al igual que con la lectura de un buen libro como hemos visto hacer en casa desde pequeños. Sin embargo, más allá de tener la cocina o no como hobby y más importante que todos los libros del mundo sobre dietas está la necesidad de parar y escucharnos.

 

Si en estos momentos o, incluso desde hace mucho, estás intentando comer más sano sin extremismos y disfrutando con ello y te pierdes entre libros e informaciones has llegado al lugar adecuado. Si aún no has vivido esta etapa, necesitas una antesala.

 

No soy una experta en nutrición y, por tanto, no puedo ofrecerte ni me atrevería a hacerlo información sobre el tipo de dieta que te conviene pero, eso si, puedo ofrecerte un lugar donde aprender juntos a transitar esa habitación previa en la que vamos, por fin, a escucharnos de verdad.

 

Me gustaría ofrecerte lo que se: aquellos conceptos básicos que supondrán pequeños grandes descubrimientos en nuestra día a día y la parte más práctica de lo que, al menos a mi, me funciona hoy en día.

 

Es cierto que puede que lo que a mi me funcione a ti no. Cada cuerpo y cada vida es un mundo pero existen determinados aspectos básicos comunes a los que he llegado tras algunos años leyendo, experimentando y asistiendo a algún que otro taller y confío en que pueden servirte de inspiración. No olvides que esto no es un curso, es un viaje donde te cuento mis experiencias, te escucho y trato de inspirarte pero se, del mismo modo, que yo podré aprender y crecer con tu testimonio.

 

Por otro lado, no voy a olvidarme de la parte más divertida: la slow food tiene que acompañarnos en este viaje.

 

Como le sucedió a aquella pareja londinenses que Carl Honoré cita en su libro, vamos a tratar de re-enamorarnos de una de las principales fuentes de placer del mundo: un paseo en soledad o acompañado por un mercado lleno de colores y alimentos frescos, llegar a casa, poner una canción especial (quizás La vie en Rose), disfrutar del placer de preparar un plato sin prisas, sin expectativas y con mucho cariño (casi más como una terapia que como una mera actividad doméstica) y dedicar tiempo y concentración a degustarla, darle una oportunidad a nuestro estresado paladar, compartirla en una cena cuidadosamente preparada con la gente que nos importa entre risas y una buena conversación.

Sobre este tema, blogs de cocina originales, recetas que suelo hacer, imprescindibles de mi despensa y cómo hacerlo divertido vamos a hablar largo y tendido durante este año en El Club privado.

 

A modo de conclusión. Lo único que en estos momentos me preocupa en relación a la comida es alimentarme de un modo sano sin extremos y divertirme mientras lo hago.  

 

  • Me encanta intentar calcar los platos tradicionales que he visto en casa a mi madre y abuela (aunque no me salgan igual) y, a la vez, disfruto explorando nuevos sabores, viendo recetas en blogs de cocina distintos a lo habitual o asistiendo a talleres de, por ejemplo, cocina ayurvédica, leyendo sobre el tema e incorporado a mis platos recetas vegetarianas y de otros países.
  • Si hay algo que tengo claro es que adentrarte en el mundo de la alimentación sana es pasar por una fase en la que te sientes confundida porque lees libros en los que invitan a descartar casi todo lo que comes actualmente, otros se contradicen entre si y, en algunas ocasiones, parece que la única manera de alimentarte bien es comprar exclusivamente en herboristerías o ecológico.
  • Creo que el secreto es coger lo mejor de cada libro, de cada autor o de cada modo de alimentación, no obsesionarse y adaptarlo a ti, a tus circunstancias y a tu filosofía de vida. Una vez más mi mente tira al equilibrio y a tratar de hacerlo todo con fluidez no con normas estrictas que hagan peor el remedio que la enfermedad.

 

En el curso “La Cocina de Mamen & Mia” tratamos a fondo este tema. Si te unes tendrás acceso al resto de lecciones y te llevarás un ebook y un curso de cuatro semanas,

PRIMERA PARADA. INTRODUCCIÓN.

  • Cómo empecé a interesarme por la alimentación sana.
  • La forma en que te alimentas desde pequeño determina tu relación con la comida.
  • La antesala de una relación sana con la comida, sin extremismos ni obsesiones.

 

SEGUNDA PARADA. LA LECHE.

  • El falso mito sobre el calcio.
  • La naturaleza no ha diseñado la leche de vaca para nosotros.
  •  ¿Significa esto que debes dejar de tomar leche o que la leche te va a provocar problemas de salud?
  • ¿Qué conclusión sacar de este articulo?
  • ¿Qué pasos he dado yo al respecto?
  • Mi experiencia con las leches vegetales.
  • Endulzantes. ¡Bye bye azúcar!

 

TERCERA PARADA.  RECOMENDACIONES PARA VIAJEROS QUE COMIENZAN EL CAMINO. 

  • Dudas y reflexiones de una pasajera acerca del proceso de alimentarse mejor y de su lectura del libro “Flexivegetarianos” de Ana Moreno.
  • Recordando la filosofía de este viaje: sin prisa, sin culpas, sin obsesiones.
  • Errores habituales: obsesionarse y querer cambiarlo todo de golpe.
  • Del arrebato inicial a actuar con calma y sentido común.
  • Eliminar alimentos como primer paso. Reducir: leche de vaca, harinas y azúcares. Comer más frutas y verduras. Eliminar los refrescos.
  • Añadir nuevos ingredientes como segundo paso. Datos prácticos sobre: crema de almendras y semillas.
  • Conocer la clasificación de alimentos y combinarnos perfectamente como segundo paso.
  • Mis cambios + Algunos trucos y recursos extras.

CUARTA PARADA.  NO INVITES AL ESTRÉS A TU MESA. PLANIFICA Y DISFRUTA.

  • ¿Cuánto hace que no disfrutas así de un plato?
  • Las ventajas de planificar el menú.
  • Pasando a la acción.
  • Música para cocinar sin prisas.

 

QUINTA PARADA.  Mi despensa.

 

SEXTA PARADA. PARA NUTRIR BIEN TU CUERPO, NUTRE ANTES TU ALMA Y TU MENTE.

  • Lee esta parada si sientes que el proceso no termina de funcionar del todo o si necesitas un extra de motivación para el cambio de hábito.
  • Ve el vídeo de Suzanne Powell.
  • Descubre aspectos básicos del cambio de hábitos alimenticios contados por ella.